Opiniones
El Pacto de 1996 entre Balaguer y el PLD consolidó la democracia dominicana

Por Víctor Manuel Grimaldi Céspedes.-
Cómo las reformas iniciadas en 1988 y la alianza entre Balaguer y Bosch dieron origen a tres décadas de estabilidad institucional.
Cuando se recuerda el Pacto por la Democracia, firmado el 10 de agosto de 1994, con frecuencia se le presenta únicamente como el acuerdo que permitió superar la crisis política derivada de las elecciones de ese año.
Sin embargo, esa visión resulta incompleta.
La verdadera importancia de aquel pacto radica en que hizo posible la transición política de 1996, consolidó una profunda reforma del sistema electoral y abrió un ciclo de estabilidad institucional, crecimiento económico y alternancia democrática que la República Dominicana ha conocido durante las últimas tres décadas.
Ese proceso no comenzó en 1994.
Sus raíces se encuentran varios años antes.
Desde 1988, el Gobierno dominicano, con el apoyo técnico del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), estudiaba un amplio programa de reformas económicas, sociales, administrativas e institucionales destinado a modernizar el Estado y preparar al país para los desafíos del final del siglo XX.
Al iniciar un nuevo mandato en agosto de 1990, el presidente Joaquín Balaguer convocó en el Palacio Nacional a representantes de los partidos políticos, del sector empresarial, de las universidades, de las organizaciones sindicales y de la sociedad civil para examinar esas propuestas.

Aquellas consultas permitieron construir un importante nivel de consenso sobre la necesidad de fortalecer las instituciones democráticas y modernizar el funcionamiento del Estado.
La crisis electoral de 1994 aceleró ese proceso. Las tensiones surgidas después de las elecciones hicieron evidente que la estabilidad del país exigía una solución política de gran alcance. De esa necesidad nació el Pacto por la Democracia, firmado el 10 de agosto de 1994.
El acuerdo produjo reformas políticas decisivas. Se redujo el período presidencial, se introdujeron modificaciones constitucionales y, sobre todo, se emprendió una transformación del sistema electoral que fortaleció la credibilidad de los procesos electorales y creó las condiciones para una transición ordenada del poder.
La elección decisiva de 1996 y el Pacto con el PLD.
El verdadero alcance del Pacto por la Democracia solo puede comprenderse observando lo ocurrido dos años después.
Las elecciones de 1996 representaban la primera gran prueba del nuevo sistema institucional.
El Partido Revolucionario Dominicano (PRD), encabezado por José Francisco Peña Gómez, llegaba con importantes posibilidades de triunfo.
Sin embargo, no logró transformar esa ventaja política en una mayoría electoral suficiente para alcanzar la Presidencia.
Fue entonces cuando se produjo uno de los movimientos políticos más trascendentales de la historia contemporánea dominicana.
El presidente Joaquín Balaguer decidió respaldar al candidato del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Leonel Fernández, mediante el acuerdo político conocido como el Frente Patriótico.
Ese entendimiento no solo respondió a una coyuntura electoral. También reflejó la relación política construida durante décadas entre Balaguer y el profesor Juan Bosch, dos adversarios históricos que, en circunstancias decisivas para la nación, comprendieron la necesidad de privilegiar la estabilidad institucional por encima de las diferencias partidarias.
Desde una perspectiva histórica, puede sostenerse que el PRD no supo capitalizar plenamente la coyuntura política abierta tras la crisis de 1994. Mientras sus adversarios lograron construir una mayoría política mediante un acuerdo estratégico, el partido de Peña Gómez quedó aislado frente a una alianza que terminó definiendo el resultado de la segunda vuelta electoral.
Aquella decisión cambió el rumbo de la historia política dominicana.
Treinta años de continuidad democrática.
La victoria de Leonel Fernández en 1996 inauguró un nuevo ciclo institucional.
A partir de entonces, la República Dominicana ha conocido un período excepcionalmente prolongado de estabilidad política, crecimiento económico y alternancia democrática.
Durante casi tres décadas, distintos partidos han accedido al poder mediante elecciones constitucionales.
Las transferencias presidenciales se han realizado dentro del marco institucional y el país ha evitado las graves rupturas políticas que caracterizaron buena parte de su historia durante el siglo XX.
Ello no significa que hayan desaparecido los problemas nacionales.
Persisten importantes desafíos relacionados con la calidad institucional, la transparencia, la justicia, la desigualdad social y la modernización del Estado. Sin embargo, el marco político surgido de las reformas iniciadas a finales de los años ochenta y consolidado entre 1994 y 1996 ha demostrado una notable capacidad para preservar la gobernabilidad democrática.
El verdadero legado.
Al cumplirse 32 años del Pacto por la Democracia, quizá el mayor error sea interpretarlo únicamente como un acuerdo destinado a resolver una crisis electoral.
Su verdadero legado fue haber creado las condiciones para una transición política pacífica, consolidar un sistema electoral más confiable y hacer posible la construcción de acuerdos nacionales en momentos decisivos.
La historia demuestra que las democracias no se fortalecen únicamente mediante elecciones. También necesitan dirigentes capaces de negociar cuando los intereses permanentes de la nación así lo exigen.
En ese sentido, el ciclo abierto entre 1988 y 1996 constituye uno de los períodos de mayor trascendencia de la historia republicana reciente.
Las reformas concebidas con el apoyo técnico del PNUD, las consultas nacionales impulsadas por el presidente Balaguer desde 1990, el Pacto por la Democracia de 1994 y el acuerdo político que dio origen al Frente Patriótico en 1996 forman parte de un mismo proceso histórico.
Ese proceso permitió que la República Dominicana ingresara en una etapa de estabilidad institucional que, con sus luces y sus sombras, ha hecho posible cerca de treinta años de continuidad democrática y de crecimiento económico, uno de los períodos más prolongados de gobernabilidad de toda la historia nacional.
(Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan necesariamente la postura de Últimas Noticias).












