Opiniones
Crisis económica. Inflación versus plan de austeridad

Por Alfredo Cruz Polanco
([email protected])
El gobierno del Partido Revolucionario Moderno (PRM), presidido por el licenciado Luis Abinader Corona, viene dirigiendo el Estado dominicano como si a este país le sobrara el dinero, como si no estuviera siendo afectado por una gran crisis económica, por una gran inflación; como si todos los problemas sociales estuvieran resueltos; como si el histórico endeudamiento externo, la gran deuda social acumulada y el alto costo de los productos básicos de la canasta familiar, no le estuvieran afectando.
En cualquier país del mundo que esté transitando por momentos difíciles y por una gran crisis económica, como está aucediendo en la República Dominicana, cuando los precio de los productos básicos de la canasta familiar están inalcanzables para la clase social de bajos ingresos, que ya perdió su poder adquisitivo; cuando la mayoría de los servicios públicos básicos han colapsado o funcionan muy precariamente; que los ingresos que recibe la mayoría de la población no le alcanzan para cubrir medianamente sus necesidades básicas, fruto de la inflación imperante, el Presidente de la República, como jefe de Estado, debe asumir una actitud urgente y responsable, en busca de las soluciones a dichos problemas.
Debe aplicar un plan de austeridad eficiente, efectivo, volcando gran parte de los recursos del presupuesto nacional en aquellas áreas vitales para la supervivencia humana y tomar acciones emergentes que protejan y que beneficien a los sectores más empobrecidos, sobre todo, en los más vulnerables; debe además, eliminar todos los gastos corrientes, superfluos e innecesarios.
En momentos en que el país atraviesa por una gran parálisis económica, de una gran inflación, falta de liquidez y de grandes escándalos de corrupción administrativa, no debe continuar tomando acciones improvisadas y dando palos a ciegas.
Ahora se destapa el escándalo de la Dirección de Asistencia Social y Alimentación Comunitaria (DASAC), anteriormente, Plan Social de la Presidencia, de incluir en su presupuesto para el año 2027, una licitación por la suma de 630 millones de pesos para la adquisición de habichuelas y de los ingredientes para la preparación de los kits de «habichuelas con dulces», los cuales serán distribuidos a la militancia del PRM en la próxima Semana Santa, que solo son decisiones de puro clientelismo para la próxima campaña electoral.
Debido a los fuertes cuestionamientos públicos a que ha sido sometida dicha licitación, la misma ha sido modificada y supuestamente reducida a la suma de 255 millones de pesos. ¿En qué contribuye esta decisión al crecimiento y al desarrollo del país? Prácticamente en nada. Todo lo contrario, al igual que el aumento de los gastos corrientes en cosas improductivas, como los diferentes subsidios, esta decisión solo contribuye a generar más pobrezas y parasitismo, pues no es prioritara para la supervivencia humana.
Al mismo tiempo en que el país atraviesa por una de sus peores crisis económicas y de una estanflación (estancamiento con inflación), el gobierno del Presidente Abinader está aplicando prácticamente otra reforma fiscal oculta y soterrada, aumentando y creando nuevos impuestos, como el que acaba de aprobar al de la circulación de vehículos, conocido como “Marbetes”; impuestos a los paneles solares, que en vez de estimular la inversión en este tipo de energía renovable, la está penalizando; impuestos a los residuos sólidos, entre otros.
Todos estos impuestos son adicionales a la reforma fiscal contemplada en la Ley 30-26, denominada, “Ley de Medidas Pro Crecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis Internacional”, conocido como el Plan Anticrisis.
También, cuando a nivel internacional, los precios del petróleo West Texas y el Brent han comenzado a descender, el Presidente Abinader ha dispuesto el aumento de los precios a los combustibles de mayor consumo en las actividades económicas, como es el gasoil y la gasolina, los cuales tienen un peso específico en el transporte de las diferentes cargas.
Cada vez que el gobierno aumenta el precio de los combustibles, se produce un aumento automático en los precios de los productos de primera necesidad, en los medicamentos, en el precio de los pasajes y en los diferentes servicios básicos, los cuales ya se muestran inalcanzables para las personas de clase baja y depauperadas.
Con estas decisiones, el Presidente Luis Abinader parece ser que es insensible, que no le preocupa ni le interesa la situación calamitosa, de pobreza y de desgracia por la que atraviesan millones de dominicanos. ¡Que Dios nos coja confesados!
El autor es Contador Público Autorizado y Máster en Relaciones Internacionales. Ex diputado al Congreso Nacional y ex miembro de la Cámara de Cuentas de la República 2010-2016.
(Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan necesariamente la postura de Últimas Noticias).












