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PLD se juega a la unidad con enfrentamiento entre Francisco Javier y Gonzalo Castillo

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ISRAEL LOPEZ

Por Israel López.-

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se juega buena parte de su supervivencia política y, sobre todo, su unidad interna de cara al próximo proceso electoral, previsto para las elecciones nacionales de 2028. El enfrentamiento por la candidatura presidencial de la organización opositora entre Francisco Javier García y Gonzalo Castillo pone nuevamente a prueba la cohesión del partido fundado por el profesor Juan Bosch en 1973.

La primera gran división que afectó sus estructuras y que terminó sacando al PLD del poder se originó durante el proceso interno de 2019, cuando el entonces líder del partido, Leonel Fernández, se enfrentó al candidato impulsado por el presidente Danilo Medina, Gonzalo Castillo. Aquella contienda interna acaparó la atención de la sociedad dominicana y de importantes sectores de poder del país.

Prácticamente, el partido morado quedó dividido en dos grandes bloques, uno encabezado por el equipo de Leonel Fernández y otro por Danilo Medina y su candidato presidencial, Gonzalo Castillo, quien era presentado como la llamada “sangre nueva” de la organización.

Fue una campaña interna intensa, con características similares a una elección nacional. Aquella confrontación terminó provocando la división del PLD y, posteriormente, su salida del poder, después de 16 años consecutivos gobernando la República Dominicana.

Las consecuencias de aquella división no se limitaron a la pérdida del Gobierno. Después de 2020 se produjeron renuncias de dirigentes importantes, así como nuevas derrotas electorales. En las elecciones de 2024, el PLD volvió a sufrir un revés en los niveles municipal, congresual y presidencial, obteniendo en la elección presidencial alrededor del 10.39 % de los votos, equivalente a 451,744 sufragios.

¿qué se juega el PLD en el actual escenario político?,la organización tiene en agenda, para el 18 de octubre, la realización de sus primarias para escoger al aspirante presidencial que posteriormente será presentado como candidato oficial.El principal reto del PLD debería ser salir de ese proceso fortalecido, unificado y sin mayores contratiempos que puedan generar heridas difíciles de cerrar.

Esto podría ser posible si, al acercarse la fecha de la elección interna, los dos principales sectores en competencia logran mantener la prudencia y evitar una confrontación que pueda terminar afectando la unidad partidaria.

Francisco Javier García lleva más de dos años recorriendo el escenario político con la intención de convertirse en el candidato presidencial del PLD. Durante buena parte de este período estuvo prácticamente solo en la carrera interna, logrando, según sus seguidores, un importante respaldo dentro del Comité Político, el Comité Central y otros sectores de la militancia.

Su trayectoria política es extensa. Ha mantenido una presencia permanente en el debate nacional, fijando posiciones sobre diferentes problemáticas del país y cuestionando acciones y políticas del partido de Gobierno. Para muchos dentro y fuera del PLD, Francisco Javier García reúne condiciones importantes para representar a la organización, trayectoria, preparación, experiencia y conocimiento de los asuntos de Estado.

También se le reconoce como un dirigente con capacidad de concertación y como un técnico de primer nivel en materia electoral, además de poseer un amplio conocimiento de la estructura y la militancia del Partido de la Liberación Dominicana. Sin embargo, en política, por más preparación y experiencia que tenga un aspirante, hay que ganar con votos.

En el otro extremo de la contienda aparece Gonzalo Castillo, quien fue candidato presidencial del PLD en las elecciones de 2020 y obtuvo cerca del 38 % de los votos.

Castillo se mantuvo alejado del escenario político durante varios años, en medio de un proceso judicial relacionado con acusaciones que le fueron formuladas por el Ministerio Público. Posteriormente, la justicia dominicana emitió un auto de no ha lugar, rechazando las acusaciones que pesaban sobre él.

Antes de este desenlace judicial, Castillo ya había manifestado su interés de participar en el proceso interno del 18 de octubre, mediante una comunicación presentada ante la Asamblea del Comité Central, solicitando formalmente su inclusión como aspirante presidencial. A partir de entonces comenzó a estructurar su equipo de trabajo a nivel nacional y a recibir delegaciones de diferentes puntos del país.

Posteriormente llegaron nuevas declaraciones públicas y recorridos políticos, incluyendo una reciente visita a una zona de la región Sur, donde recibió el respaldo de cientos de dirigentes y simpatizantes del partido morado. En ese contexto, algunas mediciones internas y externas que han circulado colocan a Gonzalo Castillo como uno de los favoritos para imponerse en el proceso interno.

En este momento parecen coexistir dos visiones claramente diferenciadas dentro del PLD. Una considera que Francisco Javier García debe ser el candidato presidencial, principalmente por su preparación, trayectoria, experiencia y conocimiento del Estado y de la organización.

La otra entiende que Gonzalo Castillo parte con una ventaja importante, sustentada en el precedente de haber obtenido alrededor del 38 % de los votos en las elecciones presidenciales de 2020 y en la percepción de que mantiene un nivel de valoración importante entre determinados sectores del electorado y de la militancia peledeísta.

Prácticamente quedan dos meses para la escogencia del aspirante presidencial. Y aunque hasta el momento el proceso se desarrolla dentro de un ambiente de relativa tranquilidad, la situación podría cambiar a medida que se acerque la fecha de las primarias. La razón es sencilla: en estos dos sectores parece concentrarse, en buena medida, la actual disputa por el liderazgo presidencial del PLD.

Aunque hasta ahora prevalece la tranquilidad, la situación está “a ley de un hit” para que pueda aflorar una confrontación que termine afectando la unidad de la organización. El verdadero peligro no estaría únicamente en que uno de los dos pierda la contienda. El problema podría aparecer si un sector no acepta el resultado o si lo acepta formalmente, pero no se siente comprometido con trabajar por quien resulte ganador.

Ese escenario podría llevar al PLD a una nueva crisis interna y, eventualmente, comprometer sus posibilidades de lograr una participación competitiva en las elecciones de 2028.

Por eso, más allá de quién tenga mayor preparación, experiencia o simpatía dentro y fuera de la organización, el principal desafío del PLD es preservar su unidad. En las manos de Francisco Javier García y Gonzalo Castillo está una parte importante del futuro inmediato de su organización política.

¿Aceptará Francisco Javier García una eventual derrota frente a Gonzalo Castillo y trabajará por la unidad del PLD? Y, en el escenario contrario, ¿Estará Gonzalo Castillo dispuesto a salir a las calles y trabajar decididamente por Francisco Javier García si este resulta ganador? De la respuesta a esas preguntas podría depender mucho más que una candidatura presidencial. Podría estar en juego la supervivencia política del Partido de la Liberación Dominicana.

(Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan necesariamente la postura de Últimas Noticias).