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Opiniones

Tengo menos de un millón de pesos para invertir: ¿qué puedo comprar hoy en Bienes Raíces?

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Cesar Fragoso

Por Lic. César Fragoso
(Asesor inmobiliario)

Durante mis años de experiencia dedicado a los bienes raíces he visto cómo ha cambiado el mercado inmobiliario dominicano. Hoy una pregunta resulta cada vez más frecuente: ¿qué puede hacer una persona que dispone de menos de RD$500,000, RD$1 millón o RD$2 millones y desea invertir? Es un capital importante, pero ya no tiene el mismo poder de compra de años atrás.

En muchas zonas del país, especialmente aquellas de mayor desarrollo urbano o turístico, un millón de pesos o menos, difícilmente permite comprar de contado un apartamento, una casa o un solar. Naturalmente, existen proyectos con facilidades para completar el inicial, pero esta realidad obliga al pequeño inversionista a preguntarse si existen otras alternativas relacionadas con el mercado inmobiliario.

Una de ellas es un segmento del cual hablamos muy poco: las parcelas memoriales.

Tradicionalmente las hemos considerado exclusivamente como una solución ante el fallecimiento de un familiar. Sin embargo, podemos analizarlas desde dos perspectivas: como instrumento de previsión familiar y como un activo inmobiliario vinculado al uso y disponibilidad limitada del suelo.

Pensemos, por ejemplo, en el seguro de salud. La mayoría de las personas procura tenerlo y paga mensualmente por él, no porque espere enfermarse, sino porque sabe que una enfermedad puede presentarse en cualquier momento. Nadie considera pesimista contratar un seguro médico; por el contrario, entendemos que constituye una decisión responsable para proteger a la familia frente a un gasto inesperado.

Entonces, ¿por qué razonamos de manera tan diferente cuando hablamos de previsión funeraria? Sabemos que tarde o temprano todas las familias enfrentarán esa realidad y, sin embargo, muchas prefieren no hablar del tema. Si nos parece razonable prepararnos económicamente para una enfermedad que quizás nunca llegue, debería parecernos igualmente razonable prepararnos para una necesidad que sabemos que algún día llegará.

En la República Dominicana se producen decenas de miles de defunciones cada año. Sin embargo, no encontramos estadísticas públicas suficientemente amplias que permitan determinar qué porcentaje de las familias tiene previamente resueltos sus servicios funerarios, parcelas, cremación u otras alternativas. La Oficina Nacional de Estadística sí mantiene registros de las defunciones ocurridas en el país.

Una parte importante del problema puede estar relacionada con la información. Muchas personas desconocen que determinados servicios pueden contratarse con anticipación y mediante facilidades de pago. Por eso debemos educar antes que vender: explicar precios, modalidades y opciones para que cada familia pueda determinar qué está a su alcance y evitar que una emergencia emocional termine convirtiéndose también en una emergencia económica.

Pero existe otra perspectiva que merece ser estudiada: la parcela memorial como activo inmobiliario. Pensemos en la lógica más elemental del suelo. Una determinada extensión de terreno permite desarrollar un número limitado de espacios; no pueden crearse parcelas indefinidamente dentro del mismo proyecto. A medida que un desarrollo se consolida y disminuye su inventario disponible, el valor de sus espacios puede cambiar.

Es una dinámica que conocemos perfectamente en los bienes raíces tradicionales. Un solar adquirido durante las primeras etapas de desarrollo de una zona puede tener años después un precio muy diferente, no porque el terreno haya aumentado de tamaño, sino porque cambiaron su entorno, la demanda y la disponibilidad. Salvando las diferencias entre ambos mercados, el principio de escasez, ubicación y demanda también merece ser considerado al analizar una parcela memorial.

Aquí aparece una posibilidad interesante para quien dispone de un capital relativamente pequeño. Mientras menos de RD$1 millón puede resultar insuficiente para comprar de contado un apartamento o una casa en determinadas zonas, ese mismo capital podría permitir estudiar la adquisición de varios activos de menor valor. Esto abre una alternativa para quienes desean comenzar o diversificar un portafolio sin disponer de los recursos que actualmente exige una propiedad tradicional.

Naturalmente, debemos analizarlo con la misma seriedad que cualquier otra inversión. Antes de comprar con fines de inversión hay que conocer las condiciones contractuales, derechos de transferencia, posibilidades de reventa, costos, ubicación, demanda y comportamiento del mercado. La valorización pasada de cualquier activo no constituye garantía de rentabilidad futura.

Tenemos entonces dos conceptos que pueden complementarse. Por un lado está la previsión familiar: adquirir anticipadamente aquello que eventualmente necesitaremos, aprovechando el tiempo y las facilidades disponibles. Por otro está la visión inmobiliaria: estudiar si esos espacios, por su naturaleza limitada y su demanda, pueden representar una alternativa dentro de una estrategia de diversificación patrimonial.

Quizás debamos comenzar a mirar la previsión funeraria de una manera diferente. Así como contratamos un seguro de salud esperando no necesitarlo mañana, podemos organizar anticipadamente otros acontecimientos de la vida para evitar que nuestros familiares tengan que resolverlos bajo presión. Planificar no significa pensar constantemente en la muerte; significa decidir tranquilamente hoy aquello que no queremos que nuestra familia tenga que decidir apresuradamente mañana.

Finalmente, si usted dispone hoy de RD$1 millón o menos para invertir, ¿ha considerado todas las alternativas existentes o solamente piensa en apartamentos, casas y solares? Y desde el punto de vista familiar, si considera normal tener un seguro médico como previsión, ¿por qué no aplicar esa misma cultura preventiva a los servicios que inevitablemente alguna vez necesitaremos? ¿Podrían la previsión y la inversión encontrarse en una misma decisión? Me gustaría conocer su opinión.

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(Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan necesariamente la postura de Últimas Noticias).