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Opiniones

Leonel Fernández: “el calumniado”

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Por Pascual Ramírez.-

Hay alguien que ha recibido y resistido incólume todas las metrallas del encono, del odio, de la traición y de la ingratitud. Hay alguien cuyo espíritu parece templado como  el acero en el fuego de las dificultades. Un hombre que parece protegido por una coraza de un espesor espiritual para no doblegarse ante la persecución tenaz y el asedio de quienes ejercen, circunstancialmente, un poder avasallante.

Existe un hombre que se ha visto obligado a transitar por el minado camino de la distorsión y el ensuciamiento de su imagen en su ruta a la sucesión presidencial del año 2020. Un hombre que ha sido víctima de informaciones  falsas y de verdades mentirosas desatadas desde círculos de su propio partido poder  y que no son accidentales ni circunstanciales, sino que obedece a una continuidad programada destinada a manchar su nombre y desvirtuar su impronta.

Hay un hombre que no ha sucumbido a la maquinaria mediática y propagandística que han montado en su contra y que tiene como propósito llevar confusión, instalar noticias falsas como si fueran veraces y enturbiar de tal manera el ambiente político a su alrededor que haga que la simpatía masiva se convierta en rechazo activo. Sin embargo, el Dr. Leonel Fernández sigue aferrado a sus convicciones y a un pueblo que no le desampara.

Los acontecimientos noticiosos de los últimos días ponen en evidencia el plan puesto en marcha contra el presidente y líder del Partido de la Liberación Dominicana, el cual solo busca convertirlo en un cadáver político, exactamente días después del éxito rotundo del recorrido que hiciera en la capital de la República, lo cual hizo que cunda el pánico y la desesperación entre sus detractores interiores que no logran detener el avance de su candidatura hacia el solio presidencial en el 2020.

De nada ha servido que hayan armado campañas, sobre todo en redes sociales, y en los medios masivos de comunicación para contener el empuje de su candidatura, la cual fue rebautizada con el apoyo popular de las masas irredentas que creen que las cosas fueron mejor en sus gobiernos y anhelan volver a disfrutarlas.

Sus adversarios internos, atornillados en el gobierno de turno, buscan cerrarle el paso a como dé lugar. Sus oponentes, devenidos en sus peores enemigos, le temen, “como el diablo a la cruz”, someterse al escrutinio de las bases peledeístas que siguen abrazada a su carismático líder natural que comprende sus necesidades y que siempre se ha esforzado en protegerlas e importantizarlas, fuera y dentro del poder.

Siempre hemos visto con buenos ojos que se establezcan precedentes que sirvan de escarmientos aleccionadores en la lucha contra la corrupción, y siempre que obedezcan a un movimiento social de regeneración nacional.

Pero de ahí a politizar esta lucha para sacar de circulación al contrario hay mucha diferencia. Y el caso de Odebrech, el cual lo han utilizado para maniobrar políticamente, demuestra que ni son todos los que están, ni están todos lo que son, lo cual evidencia que las autoridades tienen sus corruptos preferidos e intocables, a quienes premian y rodean con el manto de la impunidad.

Por eso, destapar ahora ese expediente, con sus inclusiones tendenciosas y sus exclusiones ofensivas, lo único que hace es despertar sospechas y restarle credibilidad a sus patrocinadores,  inhabilitándolos moralmente para perseguir el cáncer de la corrupción que tanto daño ha causado a la sociedad dominicana.

El espectáculo circense de esta semana, con el que pretenden darnos circo a falta de pan, no le va a proporcionar ninguna ganancia política al sector que adversa internamente al presidente y líder del PLD, como es su propósito, porque el señuelo ya es evidente y delata a sus titiriteros.

Tenemos un líder, que por sus excelsas condiciones políticas, intelectuales, humanas y sus ideas preclaras recibió el traspaso de la antorcha en 1996 de manos de dos de los líderes históricos más trascendentes que ha dado la República Dominicana, el Dr. Joaquín Balaguer y el Prof. Juan Bosch, en prueba de confianza para dirigir los destinos de la nación, distinción que nunca dieron a más nadie.

Leonel Fernández, como cual Cristo en la cruz, ha tenido que recibir, hasta de sus propios compañeros,  los latigazos de la envidia y el arribismo oportunista, atravesando por un calvario de descalificaciones, provenientes de quienes tiran los hilos en la sombra, y se escudan tras el manto de una apariencia que revela sus miseria intenciones.

Sin embargo, pese a los golpes bajos y viles ataques, que hacen más difícil e intrincada una  reconciliación de última hora, Leonel Fernández sabrá sobreponerse y recomponer la unidad en aras de la grandeza del PLD y de otro nuevo triunfo electoral en el 2020.

El Autor es político y abogado

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