Opiniones
“Generación alofoke”: Santiago Matías, participación política y la alienación

Por Samuel Sánchez E.–
NUEVA YORK.- Levanta polvareda en la sociedad dominicana la posible aspiración política del joven Santiago Matías para el proceso del 2028; Matías, venido desde las entrañas mismas del barrio se ha convertido en un fenómeno de popularidad en las redes sociales, producto del tipo de contenido que hace a través de sus medios, el espaldarazo de algunos dirigentes políticos que pretendían sacar provecho a su “popularidad” y al plan del departamento de estado denunciado en México respecto a su política de reclutar influencers para promover su agenda política entorno a los valores de la nueva derecha pues son la vía idónea por ser moldeables e ideológicamente colonizados.
Los amagues aspiracionales de Matïas se han convertido en una preocupación para los políticos profesionales (no porque pueda ganar las próximas elecciones sino más bien, porque de concretarse su “amenaza”, podría restar votos a quienes entendían que solo faltaba el trámite electoral para terciarse la ñoña) y por otro lado, Santiago también tiene el rechazo de otros sectores sociales por razones diversas.
Matías es la figura de la coyuntura, que se alinea en las coordenadas que hoy orienta esa derecha de capa y espada respecto al rediseño cultural a largo plazo y la “recuperación” de los espacios “democráticos” que esa derecha entiende se le salió de las manos pues los burócratas permitieron derechos excesivos en contra de sus referentes nacionalistas y cualquierizaron la “democracia”.
Proceder del barrio, de los sectores oprimidos, no es aval en sí mismo para representar los intereses de los muertos de hambre (asumo la clasificación social de Narcizo González) en la lucha por la disputa del poder de los trabajadores contra los dueños del capital, para librar esta lucha, los protagonistas deben tener amplia conciencia de su condición y enfrentar sus luchas internas respecto a la colonización del pensamiento, los demonios que nos han inoculado a través de los aparatos ideológicos de estado y nuestras profundas creencias culturales marcadas por el rechazo a lo que somos y de dónde venimos, es decir una cultura alienada que nos “obliga” a negarnos y a asumir la mentalidad del “amo”, del dueño de los medios de producción razón por la cual ser pobre o haber vivido en la pobreza no equivale a pensar en justicia social, ni legitima a nadie para hablar o representar a los trabajadores (incluyo la “clase media”).
Rebasar la influencia de siglos del trabajo de los aparatos ideológicos del estado, construir un pensamiento crítico y nadar contra corriente, es el reto de los sectores menos alienados de la sociedad y en ese proceso la difamación, la descalificación pura y simple, son el pan nuestro de cada día.
Debo decir que los sectores de la clase dominante en la lucha política por mantener sus privilegios recurran a todo tipo de artimaña y es lo que les corresponde, ahora bien, el tema aquí es cuando un desarrapado, piensa como amo, como rico, cuando su realidad es diametralmente opuesta y de eso trata la alienación.
Acoto que Matías como ser social es el resultado de las políticas aplicadas por los gobiernos desde la fundación de la república y señalo el punto porque escucho voces que lo descalifican por su “falta de formación, su lenguaje destemplado y lo irrespetuoso” que suele llegar a ser, sin embargo, su comportamiento no es por voluntad propia, sino que es producto de la visión de sociedad que han impuesto los gobiernos y la clase dominante.
La aparición en los medios y tal vez un breve debut político de la “generación alofoke” , además la exaltación de su persona y sus medios por parte de figuras como Leonel Fernández, Hipolito Mejía, Carolina Mejía entre otros, no es malo en sí mismo, lo preocupante a mi juicio, es lo como estos jóvenes piensan, los niveles de alienación que rayan en lo surrealista y consecuentemente como su práctica arrastra una parte importante de la juventud que ve en su “discurso” fácil, sin filtros, sin profundidad y sin perspectivas, el camino para la Republica Dominicana.
¿Cuáles son los riesgos sociales ante un comportamiento desaprensivo, producto de la inconciencia, ¿la necesidad de popularidad y aceptación? el levantamiento de banderas como el racismo, la intolerancia como resultado de un pensamiento siquiera básico que nos pondría al borde del abismo.
Lo que sucede con la “generación alofoke” no es cualquier cosa, es la expresión concreta de los planes de la nueva derecha para reescribir la historia, torcer las conquistas de las luchas democráticas y regresar a los modelos esclavistas de los trabajadores superadas a partir de la lucha de los operadores fabriles en Chicago y Nueva York en 1918.
Este grupo y otros son solo un instrumento de coyuntura que sirve a otros propósitos de los cuales su nivel de alienación nos les permite ver ni interpretar.
(Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan necesariamente la postura de Últimas Noticias).












