Opiniones
No nos hagamos ilusiones con la victoria demócrata del 2026

Por: Samuel Sánchez E.
NUEVA YORK.- La caracteristica pendular del votante estadounidense se repite cada dos años, casi siempre se vota en contra de quien ocupa la casa blanca y la manera de desquite del ciudadano es poniendo el Congreso en mano de la oposicion, sobre todo frente a una admiistración que hace todo lo posible porque sus votantes tengan una vida cerca al infierno.
Por lo tanto, el vuelco de noviembre del 2026 a favor del Partido Demócrata no es nuevo y no augura cambio alguno, exepto la politiquería propia del gatopardismo; la razón es simple, la maquinaria del partido ganador no tiene compromiso alguno con cambios, tal vez, pasar un paño con pasta, mas con miras al 2028 que a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores.
Planteo mi pesimismo, porque el modelo seguirá siendo el mismo, la voracidad del capital no será menos y la acumulación irracional e inmoral, no se detendrá. ¿Están concientes los demócratas del reclamo ciudadano expresado el 3 de noviembre? Tal vez sí, pero ¿habrá voluntad para promover un cambio de fondo y no de forma? No estoy tan seguro.
La ola azul contra las políticas de la Casa Blaanca, expresa el cansancio del electorado con ambos partidos y los democratas deben interpretar, con sentido crítico, esta frustración y plantearse un “New Deal” que garantice a los trabajadores la recuperación de su capacidad adquisitiva que se han perdido vertiginosamente desde los gobuernos de Bill Clinton.
Lo se familia, demócratas y republicanos son el mismo caballo con diferente jinete, pero frente a los niveles de empobrecimiento y el crecimiento asqueante de las fortunas de la nueva oligarquía tecnológica, el sector financiero etc., es deber cuidadano exigirles a quienes se alzaron con la victoria el replanteamiento de la sociedad que necesita Estados Unidos hoy.
La reedición de un New Deal lleva implícito poner en primer plano la redistribución del ingreso através de un cambio profundo del pressupuesto estadounidense, pero implica asi mismo que la sociedad se movilice por un seguro de salud universal, acceso a casa propia sin tanta burocracia y que se reduzcan los altísimos niveles de inquilinato que ahoga el presupuesto de las familias trabajadoras.
Me pregunto, ¿está el Congreso recién electo en condiciones de siquiera plantearse un programa mínimo que contemple estos puntos? Espero que sí, a pesar de que la mayoría de estos legisladores responden a los intereses de la puerta giratoria entre política, wall street y Casa Blanca.
¿Tiene un plan los demócratas al alcanzar 54 senadores y una mayoría importante en la Cámara? O su plan es el que conocemos ya cuando han estado en mayoría en el Congreso, hacer nada o solo ser un muro de contención con las políticas extremsitas de los Maga? Eso sería suficiente? Creo que no, hace falta de los ganadores le digan al votante en que dirección estara su agenda legislativa.
El factor nuevo en este proceso tiene que ver con el ascenso a puestos legislativos y municipales del movimiento Socialista Democratico de America, fuetza de izquierda liderada por el senador Bernie Sandes, que como hormiguita gana espacio politico al interior del partido democrata.
Los retos de los socialistas democráticos, van en múltiples direcciones, porque la maquinaria política que vienen derrotando en contiendas locaes, le hará la vida imposible para mostrar la ineficiencia de sus propuestas políticas y sin duda, muchos demócratas conservadores y moderados, serán parte de esa jugarreta.
El viraje del Congreso no es expresión de un cambio en la mentalidad político-ideológico del votante estadounidenes, es producto de la frustración y el cansancio, por lo tanto los progresistas deben arreciar su trabajo teritorial para transformar esa frustración en una nueva aspiración social en los Estados Unidos.
(Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan necesariamente la postura de Últimas Noticias).












