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Opiniones

Lecciones que nos dejan las elecciones de Brasil

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Alfredo Cruz Polanco

PoR Alfredo Cruz Polanco
([email protected])

Las pasadas elecciones de Brasil, celebradas el 25 de los corrientes, en las que resultó triunfador en la segunda vuelta el candidato del Partido de los trabajadores (PT), Luiz Ignacio Lula da Silva, con el 51.80 % de los votos emitidos, más de 64 millones de votos, contra Flavio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), con el 48.2 % y más de 59 millones de votos, dejan varias lecciones políticas y estratégicas a los aspirantes a la presidencia de la República Dominicana, en las próximas elecciones a celebrarse en mayo del año 2028.

La primera de ellas, es que la edad no fue un factor determinante para la escogencia del candidato presidencial. Lula Da Silva cumplió
81 años de edad, mientras que Bolsonaro apenas tiene 45. Lo que predominó fue el discurso convincente y objetivo, así como la defensa de las medidas tomadas por su gobierno a favor de los más depauperados, así como las que prometió aplicar en su próximo gobierno.

Otra importante lección que salió a relucir es la importancia del uso de las redes sociales y el marketing político en una campaña política, sobre todo, para una segunda vuelta, en países de una gran extensión territorial y de una gran densidad poblacional, como lo es Brasil.

En la primera vuelta, según el equipo de Lula, sus redes sociales (Facebook, Instagram y wasap) fueron bloqueadas, por lo que sus mensajes de campaña no pudieron llegar a sus votantes. Las mismas fueron desbloqueadas después de una fuerte denuncia que hizo el candidato Lula. En la segunda vuelta, todos sus mensajes fueron publicados, lo que marcó la diferencia.

Otras enseñanzas que dejaron esas elecciones, es que el candidato que ocupe el segundo lugar, para ganar en una segunda vuelta, debe buscar los votos hasta debajo de las piedras, es decir, en los sectores que se abstuvieron de votar, por las razonas que fueran, en los partidos minoritarios que fueron eliminados, haciendo acuerdos políticos; utilizando las informaciones ofrecidas por las encuestas, como la cantidad de votantes de los municipio y provincias más pobladas; los lugares que antes se ganaron y ahora se perdieron; las medidas tomadas por el gobierno en favor de ciertos sectores; anunciar y enarbolar nuevas medidas a favor de ciertos sectores sociales para el próximo gobierno; los votantes por sexo, edad y por región, el voto de los jovenes. de las mujeres, de los hombres, etc.

Además, hay que aprovechar las debilidades del adversario. Lula arremetió contra Bolsonaro, sin caer en el terreno personal, en la bajeza ni en insultos, por acusaciones, burlas, ataques personales e inexperiencia política.

Lula nunca se rindió, confió en su fortaleza, en la grandeza de su gobierno, en los programas sociales que ha estado llevando a cabo, que a pesar de su avanzada edad, de su delicado estado de salud, a pesar del corto tiempo de campaña, demostró una gran perseverancia y resistencia, demostrando de que en la vida y en cada proyecto político que se esté llevando a cabo, hay que insistir, resistir y persistir, jamás desistir.

Que los aspirantes a la presidencia de la República, deben de aprender cómo es que se deben invertir los recursos del presupuesto de la nación, en las soluciones de los graves problemas sociales del país, no en canonjías, en gastos superfluos, en publicidad, en pensiones.

Es en obras de desarrollo, de capital, en salud pública, en educación, en la creación de empleos, electricidad y agua potable, en la seguridad ciudadana, en la protección y en el cuidado nuestras fronteras, del medio ambiente y de los recursos naturales, en la defensa del patrimonio nacional, en fin, en aplicar una justicia social para todos. No para unos pocos. Que el hecho de poner en práctica un gobierno progresista defensor de la soberanía nacional, de la constitución de la república, no es ser un gobierno de izquierda o socialista.

Todo lo contrario, eso es ser un verdadero demócrata. Que los partidos políticos no deben escoger a un cualquiera de candidato presidencial, mucho menos, alguien comprometido con el bajo mundo, con el lavado de activos y con el financiamiento del terrorismo.

Deben escoger a personas formadas políticamente, con capacidad y vocación de servicios; con dominio de la geopolítica, con conocimientos económicos y en derechos constitucionales; en planificación, en derechos humanas.

Lamentablemente, a pesar de que Bolsonaro obtuvo una gran votación, ganando la mayoría de los diputados, senadores y de las gobernaciones, que en un país con un sistema de gobierno federal, como Brasil, le otorga un gran poder para ejercer la oposición política en ese gigante suramericano, huyó clandestinamente hacia los Estados Unidos para no enfrentar un juicio de la justicia de ese país, sin reconocer en ningún momento el triunfo de Lula, algo que sí hizo su partido durante su ausencia.

Bolsonaro demostró una vez más, que no tiene moral, formación, vocación, ni capacidad política; que no piensa en su país, solo en buscar beneficios personales y particulares, que fue llevado a esa posición de la mano del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, para poder contar con otro gobernante títere, de los tantos que conforman el llamado “Escudo de las Americas”, para que le garantizara la entrega de la soberanía del Brasil, de sus recursos naturales, la amazonia y las llamadas tierras raras.

Brasil se evitó de dar un salto al vacío, de un retroceso, en lo económico, en lo político, en lo social y en lo institucional y se ha convertido en el buque insignia de todos los países latinoamericanos. Lula no solo representa a Brasil, sino, a todos los países de Latinoamérica y del Caribe.

Con el triunfo de Lula da Silva, triunfo la verdad sobre la mentira; la razón, la paz contra la violencia; la unidad familiar, la humildad contra la arrogancia, la prepotencia, la discriminación social y racial; la esperanza y la perseverancia versus la falta de fe.

En fin, con el triunfo de Lula da Silva en Brasil, triunfó la democracia, la justicia social contra la imposición y la injerencia. Triunfó la dignidad humana.

El autor es Contador Público Autorizado y Máster en Relaciones Internacionales. Ex diputado al Congreso Nacional y ex miembro de la Cámara de Cuentas de la República 2010-2016.

(Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan necesariamente la postura de Últimas Noticias).