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Opiniones

El espejismo del crecimiento económico

Publicado

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LUIS ROJAS

La desconexión entre productividad y bienestar social en el mercado laboral dominicano.

Por J. Luis Rojas
([email protected])

La República Dominicana ha sido reconocida en las últimas décadas como una de las economías más dinámicas de América Latina. Sin embargo, el reciente estudio “Cuando trabajar no basta: productividad creciente, salarios insuficientes y pobreza laboral en la República Dominicana, 2016-2025”, elaborado por los investigadores Francisco Alberto Tavárez y Matías Bosch, demuestra que ese crecimiento no se ha traducido en bienestar proporcional para la población trabajadora.

Los hallazgos de cuando trabajar no basta

En 2025, el ingreso laboral promedio nacional en términos reales alcanzó RD$30,163, mientras que la mediana se situó en RD$23,268. Esto significa que la mitad de los trabajadores percibía ingresos iguales o inferiores a ese monto. En el sector formal, la media fue de RD$37,441 frente a una mediana de RD$28,881, mientras que en la informalidad la media ascendió a RD$23,838 y la mediana a RD$18,534.

La brecha de género es igualmente alarmante. Los hombres registraron un ingreso promedio de RD$32,692 y una mediana de RD$25,307, mientras que las mujeres alcanzaron un promedio de RD$26,670 y una mediana de apenas RD$19,002. Además, entre 2016 y 2025 la tasa de ocupación femenina apenas llegó al 51.1%, con una diferencia respecto de los hombres que osciló entre 29.1 y 24.6 puntos porcentuales.

El estudio, auspiciado por la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), el Instituto de Investigación Socioeconómica (INISE) y la Fundación Juan Bosch, evidencia una creciente desconexión entre productividad e ingresos laborales. Entre 2018 y 2025, la productividad aumentó un 33.8%, mientras que los ingresos reales por hora apenas se incrementaron en un 12.8%.

En términos comparativos, la productividad avanzó 2.6 veces más rápido que los salarios, lo que confirma que las ganancias derivadas del crecimiento económico no se han traducido en mejoras proporcionales para la población trabajadora. Este desfase refleja un modelo económico que concentra beneficios sin garantizar una distribución justa, limitando el impacto positivo del desarrollo en las condiciones de vida de quienes sostienen el aparato productivo.

En 2025, el ingreso laboral promedio nacional nominal (RD$31,332) no cubría el costo de la canasta familiar nacional, estimada en RD$47,208. Ni siquiera el ingreso promedio del sector formal (RD$38,891) ni el del informal (RD$24,761) lograban cubrirla. La insuficiencia salarial es, por tanto, una realidad persistente que afecta tanto a trabajadores formales como informales.

La pobreza laboral alcanzó al 39.7% de la población, con un 12.1% en pobreza extrema. Las mujeres resultaron más afectadas, con un 43% de pobreza laboral y un 13.6% en pobreza extrema, frente al 36.4% y 10.7% de los hombres. Territorialmente, las desigualdades son marcadas: en El Valle la pobreza laboral llegó al 54.2%, en Higuamo al 53.0%, en Ozama (que incluye la capital) al 41.1% y en Yuma, principal polo turístico, al 35.9%.

Aunque la pobreza laboral general se redujo de 57.1% en 2016 a 39.7% en 2025, todavía cerca de cuatro de cada diez personas permanecen en situación de pobreza y más de una de cada diez en pobreza extrema. Este dato evidencia que los avances han sido insuficientes para superar las brechas estructurales del mercado laboral dominicano.

Las recomendaciones del estudio y las políticas públicas.

Los investigadores Tavárez y Bosch subrayan que el desafío central no consiste únicamente en crecer más, sino en lograr que los frutos del crecimiento se traduzcan en suficiencia salarial, garantía de derechos fundamentales y bienestar social. Para ello, recomiendan vincular los salarios a la productividad laboral mediante revisiones periódicas que consideren la inflación y el crecimiento sectorial, así como impulsar una estrategia nacional de empleos y salarios dignos que promueva la formalización con incentivos y protección social.

Asimismo, plantean la necesidad de transformar la estructura productiva hacia actividades de mayor valor agregado, superar las brechas de género, revisar el régimen de incentivos fiscales, fortalecer la negociación colectiva y desarrollar políticas activas de empleo y capacitación orientadas a la innovación tecnológica y la transformación digital. Estas medidas buscan garantizar que el crecimiento económico se traduzca en mejoras reales y sostenibles para la población trabajadora.

El estudio demuestra que, aunque la República Dominicana ha experimentado un crecimiento económico sostenido, este no ha generado justicia distributiva ni bienestar proporcional para la población trabajadora. La productividad ha crecido 2.6 veces más rápido que los ingresos, y ni siquiera los salarios formales logran cubrir el costo de la canasta familiar nacional.

La persistencia de elevados niveles de pobreza laboral, las brechas de género y las desigualdades territoriales reflejan un modelo económico concentrador de riqueza. Superar estas limitaciones exige políticas públicas que dignifiquen el empleo y aseguren que los frutos del crecimiento económico se traduzcan en mejores condiciones de vida para todos los dominicanos.

Sin duda, la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), el Instituto de Investigación Socioeconómica (INISE), la Fundación Juan Bosch y los investigadores Francisco Alberto Tavárez y Matías Bosch, han aportado con este estudio —y con los once anteriores de la serie Radiografías— un insumo de alto valor para el diseño de políticas públicas. Sus hallazgos ofrecen al talento humano gubernamental una radiografía precisa de las desigualdades estructurales que persisten en el mercado laboral dominicano y de los retos que deben enfrentarse para garantizar prosperidad y calidad de vida.

Cuando trabajar no basta: el espejismo del crecimiento económico en la República Dominicana

El tan promocionado crecimiento económico del país no ha favorecido a la mayoría de los dominicanos, pues los salarios resultan insuficientes para cubrir el costo de la vida. En este contexto, se evidencia que el ingreso laboral no garantiza superar la pobreza: cerca del 40% de la población se encuentra en esta condición.

La situación es aún más crítica para las mujeres, quienes registran un índice de pobreza laboral del 43%, reflejando las profundas desigualdades de género que persisten en el mercado de trabajo dominicano.

Indicadores claves del estudio

Los investigadores Francisco Alberto Tavárez y Matías Bosch destacan los siguientes indicadores en el estudio “Cuando trabajar no basta”, el cual expone con claridad la desigualdad estructural del mercado laboral dominicano:

  • La pobreza laboral, calculada a partir de los ingresos provenientes de la ocupación principal, alcanzó en 2025 al 39.7% de la población nacional, mientras la pobreza extrema llegó al 12.1%.
  • Las mujeres resultaron más afectadas, con un 43% en pobreza laboral y 13.6% en pobreza extrema.
  • Las desigualdades territoriales son notorias: en El Valle la pobreza laboral alcanza el 54.2%, en Higuamo el 53.0%, en Ozama (que incluye la capital) el 41.1%, y en Yuma, principal polo turístico del país, el 35.9%.
  • Ni el ingreso promedio del sector formal (RD$38,891) ni el del sector informal (RD$24,761) logran cubrir el costo de la canasta familiar nacional (RD$47,208), lo que evidencia una marcada insuficiencia salarial.
  • Entre 2018 y 2025, la productividad laboral creció 33.8%, mientras los ingresos reales por hora apenas aumentaron 12.8%. En consecuencia, la productividad avanzó 2.6 veces más rápido que los salarios, reflejando un crecimiento económico sin justicia distributiva.

Ojalá que quienes tienen en sus manos la responsabilidad de transformar la realidad social de la República Dominicana se tomen el tiempo de leer con atención este estudio y lo conviertan en una verdadera guía para la acción. El documento completo está disponible en el portal de la Fundación Juan Bosch, bajo el título Radiografía – Cuando trabajar no basta.

(Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan necesariamente la postura de Últimas Noticias).