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Opiniones

A rajatabla: El odio rencor político

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Orion Mejia

Por Orión Mejía.-

Porque el Revolucionario Moderno (PRM) surgió del Revolucionario Dominicano (PRD), y Fuerza del Pueblo (FP) desde Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que emergió del litoral perredeísta, puede afirmarse que el espectro electoral, en términos ideológicos, tiene su origen en el pensamiento político expuesto Por Juan Bosch, en la Habana, Cuba, hace casi 80 años.

La génesis ideológica de esos partidos, que brotó de manera directa o indirecta de una misma simiente, ha evolucionado para adecuarse a nuevas condiciones políticas, económicas y sociales, cuando aún no se configura una clase gobernante, lo que permite que oligarquía y pequeña burguesía desempeñen roles relevantes en el accionar político.

A pesar de que la economía dominicana ha experimentado durante décadas un crecimiento en torno al 5% del PIB, no se ha reflejado en un nivel de desarrollo social que ayude a crecer ni menos a consolidar a la clase obrera, pero tampoco ataviar a la burguesía de conciencia política sobre su rol en el fortalecimiento de un Estado Social y Democrático de Derecho.

La pequeña burguesía se mide por el porcentaje de trabajadores informales (54%), que no cotizan en la Tesorería de la Seguridad Social (TSS), por lo que no figuran en el Sistema de Pensiones ni en la Administración de Riesgos de Salud, a los que se agregan los profesionales por cuenta propia y gestores de Mipymes.

Los cuatro partidos de referencia están conformados mayoritariamente por militantes y dirigentes de la pequeña burguesía en sus diferentes capas, incluidos trabajadores en sí y no pocos millonarios, que se comportan con igual nerviosismo político al colocar sus intereses personales o de grupos a los del Partido y de la nación.

En casi medio siglo, esos partidos han entregado a la nación siete presidentes de la República, incluido al vicepresidente Jacobo Majluta, que ocupó la primera magistratura del Estado tras el suicidio de don Antonio Guzmán, cuatro de los cuales participan activamente en la vida política, uno en rol de jefe de Estado.

República dominicana es el único país de América Latina donde todas las opciones electorales provienen de una misma fuente ideológica, sin pretender decir que todos o algunos se mantienen fieles a esos orígenes, aunque el liderazgo de esos litorales no se atreve a renegar del maestro ni de su discípulo.

Todo lo antes expuesto sirve de base para postular que el discurso de odio político no tiene cabida en el actual escenario electoral, ni aun al admitir que los cuatro partidos conviven con los vicios de la pequeña burguesía, que se reflejan en grupismo, sectarismo, arribismo y deslealtades. El rencor político es incompatible con la democracia.

Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan necesariamente la postura de Últimas Noticias).