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Opiniones

LA PARADOJA DEL PODER: DEL BÚNKER A LA SOBERANÍA

Publicado

en

Nicanor Rodriguez

Por: Dr. Nicanor Rodríguez Tejada

La historia no es una línea recta de victorias predestinadas; es un lienzo trágico donde la soberbia del fuerte suele labrar su propia ruina y la aparente fragilidad del débil se transforma en el motor de las más grandes liberaciones. En el primer trimestre de 1933, el mundo asistió al ascenso simultáneo de dos figuras antitéticas: Adolf Hitler y Franklin D. Roosevelt. El primero encarnaba la estética de la fuerza incontestable, el culto a la dominación y la promesa de un imperio invencible; el segundo, paralizado de la cintura para abajo por la poliomielitis, gobernaba desde la fragilidad de una silla de ruedas sobre una nación al borde del colapso.

Sin embargo, el tiempo, ese juez implacable de las pretensiones humanas, que trastoca los papeles. El imperio que pretendía erigirse sobre la asfixia del débil terminó consumido en la paranoia de un búnker subterráneo, devorado por su propia desmesura. En contraste, la fragilidad física de Roosevelt levantó la arquitectura de un nuevo orden democrático. Como en la metáfora bíblica de Moisés guiando al pueblo hebreo fuera del cautiverio egipcio hacia la tierra prometida, la historia demuestra que ningún yugo es eterno cuando la dignidad decide romper las cadenas de la dependencia.

Esta paradoja histórica encuentra un paralelismo pasmoso en el devenir reciente del notariado dominicano. Durante más de veinte meses, la Cooperativa de los Notarios (NOTACOOP) fue sometida a una estrategia deliberada de asfixia y estrangulamiento. Desde la cúpula del Colegio Dominicano de Notarios (CODENOT), amparados en la falsa premisa de una jerarquía aplastante, se pretendió fulminar la existencia de la cooperativa reteniendo más de trece millones de pesos correspondientes a préstamos no honrados y retenciones de nómina.

Se actuó bajo la lógica del absolutismo: la creencia de que un órgano superior puede despojar de aire y vida a una entidad hermana por el solo hecho de saberla temporalmente vulnerable. La retención de recursos y el hostigamiento sistemático buscaron provocar una suerte de «muerte cerebral» financiera que borrara a NOTACOOP del mapa institucional, reduciéndola a un mero círculo de letras vacías sobre el papel. Era el gorrión pretendiendo derribar al águila, desviando la agenda social del notariado para satisfacer apetitos de control absoluto.

Pero la fuerza bruta cometió un error de cálculo histórico: confundió la prudencia con la cobardía y la vulnerabilidad física con la derrota moral. Ante el intento de sometimiento, la directiva y la membresía de NOTACOOP no eligieron la capitulación; eligieron la ruta de la emancipación.

Al igual que el éxodo que transformó a un pueblo oprimido en una nación libre, NOTACOOP ejecutó su marcha hacia la soberanía. El traslado e instalación de su nueva sede social independiente en la Avenida Independencia no es un simple cambio de domicilio geográfico; es el acto de refundación y liberación institucional más trascendental en la historia de nuestro gremio.

Hoy, la cooperativa ha dejado de ser un inquilino acorralado para convertirse en un bastión inexpugnable de autonomía, transparencia y defensa del patrimonio de los notarios. Mientras la estrategia del ahogo se desploma por su propio peso —destinada, como en la lección alemana de 1945, al aislamiento de su propio búnker de arbitrariedades—, NOTACOOP se erige como un pulmón financiero libre, soberano e indestructible.

La lección que nos deja este tránsito es clara y definitiva: el poder que se utiliza para aplastar al semejante termina sepultando a quien lo ejerce. La verdad, la justicia y la solidaridad cooperativa siempre encuentran su cauce hacia la libertad. Y hoy, NOTACOOP ha cruzado su propio Mar Rojo para no volver jamás a la servidumbre.

(Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan necesariamente la postura de Últimas Noticias).