Opiniones
Pobreza extrema y “nuevo contrato social” de Yeni Berenice

Por Emiliano Reyes Espejo (*)
([email protected])
La raíz de la criminalidad social está cimentada en la pobreza extrema y el desamparo que reina, en cierto modo, en una buena parte de la población. No ocurre así con el crimen organizado y la corrupción administrativa pública y privada, los cuales tienen otros orígenes y causan sus propios daños.
Muchos conocen cuáles son las causas profundas de la creciente criminalidad, pero pocos son pocos que se atreven a mostrar y plantear soluciones integrales a partir de la identificación de la pobreza como una de sus raíces esenciales.
Otros creen y se aferran al uso de la fuerza policial y militar para enfrentar el problema.
No es el caso de la Procuradora General de la República, Yeni Berenice Reynoso, quien sin recovecos, “dio en el clavo” y puso “el dedo en la llaga”, señalando a la pobreza como una de las principales causas de la criminalidad en el país. En ese tenor, la funcionaria propuso un “nuevo contrato social” que dé al traste con la criminalidad en la sociedad dominicana.
La propuesta hecha por la líder del ministerio público surge a raíz de un profundo análisis de la realidad criminalística nacional, la cual expuso en una conferencia magistral titulada“Anatomía de la violencia y la criminalidad en República Dominicana: radiografía para una transformación necesaria”, que dictó por invitación en la Cooperativa Vega Real.
Berenice Reynoso planteó “la integración de toda la población a un nuevo contrato social que brinde mayores garantías para acceder a justicia, salud y educación de mayor calidad”. En su disertación, la funcionaria, más que apelar a la fuerza para enfrentar la multiplicidad de ilícitos que ocurre a diario en el territorio nacional, recurrió a reclamar la firma de un contrato entre los integrantes de la sociedad, a lo que consideró “las fuerzas vivas” de la nación.
Y más que acertada, esa propuesta resulta oportuna, muy atinada. Ha llegado justo a tiempo, aparece cuando realmente se necesita. Berenice Reynoso acude a este foro público para dirigir su clamor a la sociedad, como una muestra de la urgente necesidad que existe hoy día de cambiar el rumbo de las cosas.
La proposición de la Procuradora concurre, asimismo, en un momento en que la criminalidad se generaliza y da la sensación de que se ha apoderado de todos los estamentos sociales.
La situación tiene en vilo a la ciudadanía y pone en riesgo los avances en materia de “convivencia civilizada” que ha logrado la población mediante luchas intensas del pueblo dominicano en los últimos 60 años.
Sin vericuetos políticos
Para afrontar esa ineludible realidad, Berenice Reynoso propone este pacto entre los diferentes sectores, a través del cual se redima a una población ansiosa de superar limitaciones y necesidades que laceran “el ser existencial”, tanto como individuos como para toda la sociedad.
Llama la atención que la iniciativa no parta de un ente partidario, ni de un conglomerado político, ni de gabinetes de burócratas y técnicos. Surge de la vivencia que acumula la justicia, del choque con la realidad que genera el tráfago de la gestión del ministerio público, que es donde se vive a cada instante la magnitud de las carencias ciudadanas.
La idea nace, por tanto, a partir de la “conciencia social” que se incuba en la cúpula del Ministerio Público. Y emergió, asimismo, como análisis y explicaciones de las causas reales que generan los índices de criminalidad que nos abaten.
La propuesta proviene igualmente –para más certeza- de una mujer que personifica un liderazgo ganado a pulso en el ministerio público, la cual está llamada, junto a otros estamentos oficiales, a combatir el crimen organizado, pero también a la criminalidad del día a día, prohijada por la indefensión social y la extrema pobreza.
La propuesta de un “nuevo contrato social” hecha por Berenice Reynoso “da en el clavo” y amerita su acogida, ya que según nuestra visión, va al origen del problema, no se anda con recovecos ni artilugios técnicos para explicar la verdad del mal y dónde nace.
Se trata de una toma de conciencia al más alto nivel, la cual apunta hacia el abandono social como causa ineludible del mal. El problema -se afirma tras bastidores y públicamente- parte de élites gobernantes (políticos, empresarios, industriales, tecnócratas de “nuevos cuños”) que perfilan políticas en el Estado dirigidas a saciar ellos sus propias opulencias, aunque con su actitud puedan conducir al país al despeñadero como sociedad, en un momento que, gracias a Dios, parece asomarse un halo de luz “al final del túnel”.
Pobreza, juegos de azar, corrupción
La pobreza es un hecho innegable y la misma, tanto aquí como en otros países, sirve para el cultivo de todo tipo de ilícitos. Por eso preocupa, incluso a nivel de la Procuradora General de la República, que la actual “tasa de pobreza monetaria general en la República Dominicana se ubique en el 15.3%, mientras que la pobreza extrema ronda el 2.4%”.
En tanto, informes oficiales señalan que el ingreso nominal per cápita mensual del hogar se sitúa en unos RD $20, 192 pesos, mientras los gastos de la canasta están por encima de los RD$50 mil pesos. En ese sentido, el país cabalga sobre una brecha de la pobreza que “se sitúa en el 4.9%, lo que indica que las personas vulnerables están, en promedio, más cerca de superar la línea de pobreza”.
Las carencias se palpan en diferentes sectores. Concomitantemente con ellas, se registra un creciente aumento de la criminalidad, la ratería y el auge del tráfico y microtráfico de drogas.
Crecen también los juegos de azar, los delitos electrónicos, la corrupción en la administración pública y el sector privado, así como otros ilícitos.
Brecha salarial
Pese a algunos avances presentados por el gobierno, perdura un malestar que mantiene un ambiente de ebullición social y política en sectores de la sociedad, mientras “persisten desafíos estructurales” y problemas de ingresos en sectores de trabajadores.
Por ejemplo, datos del Banco Central indican que aproximadamente el 80% de la población ocupada percibe ingresos que se sitúan por debajo del costo de la canasta básica familiar (estimada en casi RD$50,000 mensuales)”. Esa situación genera una importante población que se mantiene en estado de vulnerabilidad y consiguiente surgimiento de protestas por razones sociales y económicas.
Del análisis de esa realidad es que surge la propuesta de la Procuradora General de la República, Yeni Berenice Reynoso, la cual busca impulsar un pacto, “un nuevo contrato social” que dé una respuesta integral al problema de la criminalidad en todas sus vertientes, partiendo de las propias vivencias del ministerio público. Ella ha confirmado que en la pobreza, más que en otros factores, está el origen del auge de la criminalidad y hechos de violencia intrafamiliares que se registran cada vez con más frecuencia en el territorio nacional.
Crímenes y conflictos sociales
Por eso, ella explicó en su disertación que “la tasa de homicidios en República Dominicana se sitúa en 7.2% por cada 100,000 habitantes”, lamentando que el 60% de los homicidios resultan difícil de prevenir en el país, ya que según afirmó, “están asociados a conflictos sociales”. Precisó que países en la región “tienen los conflictos sociales prácticamente en cero o en un dígito”.
Lo planteado por la funcionaria muestra muchas aristas preocupantes, las cuales, de agravarse esta situación, afectarían la estabilidad social, se proyectaría una imagen negativa del país como atractivo turístico y se frenaría la inversión extranjera.
En esa línea de acción, tal como lo plantea la honorable Procuradora Berenice Reynoso, es necesario que el gobierno, los partidos políticos, líderes empresariales, industriales, financieros, sindicales, religiosos, sociedad civil y ciudadanos comunes se aboquen a discutir esta propuesta de “un nuevo pacto social” que impulse una sociedad más justa.
Y para eso:
1) El gobierno y los partidos políticos deben tomar la iniciativa de convocar a una reunión para discutir y aprobar el pacto social.
2) Los partidos políticos que participen en la contienda electoral del 2028 tienen que comprometerse a incluir en sus programas de gobierno los puntos que se aprueben en este nuevo pacto social, y que:
3) El gobierno comience desde ya a tomar medidas integrales, concretas, contra la pobreza extrema. Incluir planes de empleos temporales en zonas rurales, incentivar políticas que garanticen la permanencia de los jóvenes en los campos, fomentar programas de reforestación pagadas para crear empleos, y la construcción masiva de viviendas económicas en comunidades pobres.
(*) El autor es periodista.
(Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan necesariamente la postura de Últimas Noticias).












