Cennect with us

Opiniones

La comunicación dominicana está en piloto automático

Publicado

en

LUIS ROJAS

Sin estrategas, las instituciones navegan a ciegas en un país hiperconectado y emocionalmente volátil-

POR J. LUIS ROJAS
[email protected]

En pleno siglo XXI, mientras el ecosistema digital avanza a una velocidad que no perdona rezagos, muchas instituciones dominicanas siguen gestionando su comunicación como si vivieran en 1995. El resultado está a la vista: ruido, improvisación, reacciones tardías y una peligrosa dependencia de “operativos” que confunden publicar con comunicar.

La ausencia de estrategas comunicacionales no es un detalle técnico. Es un problema estructural que debilita la legitimidad, erosiona la confianza pública y expone a gobiernos, empresas y organizaciones a crisis que pudieron evitarse con una mínima dosis de pensamiento estratégico.

Un país hiperconectado… con instituciones analógicas

La ciudadanía dominicana tiene hoy más voz que nunca. Redes sociales, plataformas digitales y mensajería instantánea han democratizado la opinión pública. Cualquier persona puede expresar su inconformidad, denunciar abusos o exigir explicaciones en tiempo real.

Sin embargo, mientras la sociedad avanza, muchas instituciones siguen atrapadas en esquemas comunicacionales obsoletos. Allí donde se necesitan profesionales capaces de interpretar el entorno, anticipar escenarios y articular narrativas coherentes, abundan operativos que reducen la comunicación a subir fotos, grabar videos y “cubrir actividades”.

Esa brecha —entre lo que exige la realidad y lo que ofrecen las estructuras— es hoy uno de los mayores riesgos para la reputación institucional en la República Dominicana.

El estratega: la figura que falta donde más se necesita

Un estratega comunicacional no es un decorado ni un lujo burocrático. Es el profesional que piensa, diseña y articula la comunicación como un sistema de gobernanza. Analiza el entorno, segmenta públicos, construye narrativas, gestiona activos intangibles y orienta percepciones.

En otras palabras, es quien garantiza que la institución tenga voz, sentido y coherencia.

Pero en demasiadas estructuras dominicanas, el estratega brilla por su ausencia. Y cuando falta el estratega, lo que sobra es improvisación.

Estratega vs. operativo: la confusión que está costando caro

La comunicación institucional dominicana está plagada de una confusión elemental: creer que operar es lo mismo que pensar. No lo es.

El operativo:

  • Publica sin criterio.
  • Reacciona sin análisis.
  • Corre detrás de la agenda mediática.
  • Se limita a ejecutar tareas de corto plazo.

El estratega:

  • Interpreta el contexto.
  • Anticipa riesgos.
  • Construye sentido.
  • Articula mensajes con visión de largo plazo.

La diferencia es abismal. Y, sin embargo, en demasiadas instituciones se sigue premiando la inmediatez del operativo por encima de la profundidad del estratega. Esa miopía está pasando factura.

La comunicación no es solo un oficio de redes

En la República Dominicana se ha instalado la peligrosa idea de que comunicar es “manejar redes”. Esa visión reduccionista ha convertido la comunicación institucional en un espectáculo de publicaciones sin propósito, mensajes sin coherencia y respuestas improvisadas ante cada crisis.

La comunicación dejó de ser un accesorio operativo. Hoy es un eje estratégico de la gestión pública, empresarial y social. Quien no lo entienda está condenado a perder legitimidad, reputación y confianza.

Improvisar se paga caro

En un país donde la opinión pública se mueve en segundos, improvisar es un suicidio institucional. Las crisis no avisan. Las percepciones no esperan. Y la ciudadanía no perdona.

Gobiernos, instituciones y marcas que operan sin estrategas están navegando a ciegas. Cada error se amplifica. Cada silencio se interpreta. Cada reacción tardía se convierte en un golpe a la credibilidad.

Epílogo: las preguntas incómodas

Si queremos instituciones más sólidas y una comunicación pública a la altura de los tiempos, debemos hacernos dos preguntas que muchos prefieren evitar:

¿Están las Escuelas de Comunicación formando a los estrategas que demanda el país?

¿Cuántos Dircom dominicanos tienen realmente la capacidad —y el carácter— para pensar, decidir y actuar como estrategas?

Responderlas con honestidad es el primer paso para corregir un problema que ya no admite excusas. La República Dominicana no necesita más operativos subiendo contenidos, redactando y difundiendo historias falsas; requiere estrategas éticos y capaces de pensar, anticipar y orientar. Hasta que no se entienda esa diferencia, se continuará confundiendo ruido con comunicación y reacción con gestión. Y ese error, tarde o temprano, siempre se paga.