Opiniones
Trump y ¿el regreso del macartismo?

Por: Samuel Sánchez E.
El actual inquilino de la Casa Blanca demoniza a todo aquel que se le ocurra cuestionar su gestión gubernamental y a esos opositores se les cuelga el San Benito de izquierdistas, incluso a quienes hacen criticas de rutina, solo por parecer opositores y que jamás comulgarían con ideas siquiera socialdemócratas, entre ellos muchos “liberales” de carpeta, pero conversadores hasta los tuétanos que forman parte del partido opositor.
¿Se puede condenar la lucha contra las prácticas fascistas, la organización de trabajadores y vecinos, la lucha por la igualdad racial y el ingreso justo? Hasta hace unos meses parecía inconcebible, pero todo indica que el propósito de fondo es reescribir la historia, cambiar la narrativa e imponer nuevos valores inscritos al pensamiento neoconservador o nueva derecha.
Para situar la realidad que expresamos, me permito citar un artículo de James Dennis Hoff, en el que dice: “El miércoles 11 de junio (2025), el subcomité del senado de Estados Unidos sobre Delincuencia y Antiterrorismo, presidido por el republicano Josh Hawley, envió lo que parece ser una carta a varias organizaciones. En la carta acusa a estos grupos de fomentar el malestar social y les exige que cesen de inmediato cualquier participación en las protestas en curso en Los Ángeles”.
En su trabajo periodístico, Dennis, señala: “Esta carta también forma parte de un intento mas amplio del gobierno de Trump de presentar las protestas, mayoritariamente espontaneas y la indignación de Los Ángeles, obviamente causadas por la invasión de agentes de ICE, como producto artificial de unas pocas ONG y (supuestos) grupos de izquierda radical … Sin embargo, estos ataques buscan infundir miedo e intimidar a organizadores, activistas y todas las personas de conciencia que sienten la necesidad de actuar en este momento de violencia contra los inmigrantes”.
La realidad actual recuerda aquella cena republicana de Wheeling Virginia del 9 de febrero del 1950 en la cual el senador de Wisconsin Joseph McCarthy y para poner en contexto mi hipótesis, me permito citar a la profesora de la Universidad Yeshiva, Ellen Schrecker quien nos dice: “El componente inicial más crucial del macartismo fue el programa de Lealtad y Seguridad del gobierno federal del 1947… En pocos años, programas similares de fidelización se habían extendido desde la capital del país a los gobiernos locales, los sistemas escolares, los estudios cinematográficos, las plantas de defensa y mas allá. Una autoridad afirmó que a finales de la década de 1950, estas pruebas anticomunistas para el empleo alcanzaban a una quinta parte de la fuerza laboral del país”.
Hablamos de la siembra, tal vez, de la época de mayor terror y caliesaje para la población estadounidense y esta aseveración la confirma el hecho de que “la mayoría de las purgas políticas del macartismo siguieron un procedimiento en dos etapas. Primero, se identificaba a los presuntos subversivos y luego se les castigaba. La segunda etapa solía estar a cargo de un grupo diferente de actores que despedían y a menudo, incluían en la lista negra a los hombres y mujeres políticamente contaminadas identificados durante la primera etapa”.
Cruzando los datos sobre la supuesta carta enviada en junio 2025 por el senador y las viejas prácticas de la época del también senador McCarthy, sumado cierto grado de intolerancia y la demonización de cualquier respuesta contraria a la visión de la Casa Blanca, podríamos estar frente a nuevas prácticas macartistas lo que pone en entre dicho la democracia estadounidense y nos podría advertir que el Propósito de meter miedo, arruinar vidas y tener control absoluto de los resortes sociales, tiene un alcance que ahora no podemos medir.












