El panorama político electoral y el periodismo objetivo

POR CARLOS NINA GOMEZ.-

 República Dominicana vive una etapa decisoria en el plano político electoral. Pero que nadie piense que después de las elecciones de 2020 este país sucumbirá.

¡De ninguna manera!

 Lo que no queremos es que el llamado “Cuarto Poder”, como ha sido bautizado el  periodismo nacional, juegue el rol que le toca…el papel de ser un ente independiente, equilibrado, objetivo, marcado por la ética y los principios.

Euri Cabral, veterano periodista y quien es un aliado del presidente Danilo Medina -él mismo así lo ha declarado en sus programas de radio y televisión-, escribió en su columna semanal que publica en este periódico, que “muchos estamos convencidos que a pesar de todos los nubarrones, la luz llegará a las mentes de Danilo y Leonel. Que ninguno de ellos dos quiere cargar con la innoble responsabilidad de ser el causante de la división del PLD”.

 Cito esta opinión porque Euri Cabral, además de ser un conocido comunicador (periodista de largo trajinar), es militante del oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

 Entonces, como político partidarista, cuando vaya a exponer ideas relativas al periodismo, debe hacerlo respetando los principios y, fundamentalmente, la normativa informativa. La presente coyuntura política-electoral llama a los periodistas a funcionar con la debida delicadeza profesional y a no actuar con “ribetes partidarios”.

Nunca me voy a cansar, y así se lo explicaba a mis alumnos, en escribir que los medios de comunicación deben tener un claro propósito: Informar siempre la verdad, no tergiversarla. Porque el periodismo siempre tiene que ser objetivo y normado por la ética. Nunca actuar con un sello para complacer intereses de cualquier índole.

 El periodismo local, por el delicado y “raro” panorama electoral que vive la sociedad dominicana,  tiene un gran reto. Tiene un serio compromiso que raya en lo firmemente profesional y ético.

 Quizás soy demasiado exigente al pedirle al periodismo dominicano más de lo que en la actualidad  hacen sus trabajadores.

 Lo que sí se debe exigir es que el periodista, por respeto a su trabajo, está en la obligación de realizar -cada hora, cada minuto, cada segundo-, un eficiente rol  (puramente independiente) que dé al traste con  los resultados que espera la sociedad que habita.

 Un objetivo ejercicio de todo periodista solidifica su labor profesional. Pero si no trabaja en función de los principios, su credibilidad quedará “trunca” y hace colapsar a la democracia.