Campaña positiva, negativa y sucia

Por Sergio Acevedo.-

El objetivo primordial de toda campaña política es el de informar, el elector antes de concurrir a las urnas a depositar su voto, debe tener la suficiente información que le permita tomar su decisión del modo más consciente posible, porque de su voto va a depender el futuro del país y de sus instituciones.

Por eso la campaña utiliza los mecanismos de persuasión para crear una corriente de opinión que resulte favorable a los intereses del partido que la sustenta en aras de lograr convencer a los electores sobre la bonanza de sus proyectos y los planes a realizar en beneficio de la sociedad.

La campaña debe exaltar las bondades del proyecto político que la patrocina, La que resalta las virtudes del propio candidato y su partido. Asimismo, ofrece soluciones, afirma y propone remedios para la solución de los problemas. Esa es la campaña positiva.

y de igual modo, la campaña debe criticar al oponente, señalando sus errores, así como su incapacidad para enfrentar y solucionar adecuadamente los problemas. La campaña negativa resalta los errores y defectos del adversario. los estudia, los subraya ante el público, los pone en primer plano, los destaca y pone sobre ellos una inmensa lupa y un potente foco de luz. Esa es la campaña negativa, su objetivo es resaltar los errores y defectos del adversario. .

Tanto una como otra, constituyen herramientas de trabajo legítimas y totalmente democráticas, porque se trata de un esfuerzo mercadológico orientado a lograr que el público concurra a las elecciones con el mayor nivel de información de los contendientes.

En cambio, no es lo mismo que una campaña sucia, ya que esta ataca al adversario, pero lo hace no resaltando sus errores y defectos en una situación de libre competencia, sino que esos defectos y supuestos errores los crea. La campaña sucia es anti ética, anti democrática, se sostiene en base a mentiras, a infundios, calumnias que la mayoría de las veces se revierten contra quien patrocina ese estilo de competencia, ya que los pueblos castigan a sus autores votando en su contra.

La campaña sucia distorsiona la realidad, inventa, atribuye cosas que no son reales. Y lo hace a sabiendas, con el único objetivo de dañar al otro sin importar cuál sea el medio utilizado. Para ello atraviesa las fronteras de la ética, de la dignidad, del decoro…No busca ilustrar al público ni prevenirlo. Busca engañarlo.

En el caso de la campaña sucia desatada en contra del aspirante del PLD Leonel Fernández, utilizando el mismo personaje y con los mismos argumentos de tiempos pretéritos, es obvio que la misma no va a producir ningún tipo de resultados debido a que no hay nada novedoso en la misma, nada nuevo se ha dicho del ex presidente Fernández y, si bien es cierto que las acusaciones vertidas en su contra produjeron efectos en el proceso pasado, es obvio que en la actualidad los argumentos resultan fiambre.

Desde luego que una campaña sucia contra ese personaje no puede ser obra de una figura como Claudio de los Santos, sino que la misma tiene que contar, necesariamente, con los auspicio de sectores enquistados en el poder que tratas de sacar de competencia a Leonel Fernández utilizando argumentos del pasado que ya llenaron sus cometidos.

La figura de Claudio ha sido utilizada como un pararrayos, acusándolo de ser el autor de una campaña que solamente puede estar diseñada y sincronizada por el poder, porque solo el poder cuenta con la parafernalia para ponerla en ejecución y es precisamente el que podría recibir los eventuales beneficios, si es que alguien se beneficia de ese grave error.

Por lo tanto, la acusación contra Claudio de los Santos resulta objetivamente mendaz, inconsistente, fantasmagórica, debido a que el nudo está en el poder, en sus estratega que perdieron de vista un elemento esencial al emprender una acción política como es el tiempo y el espacio. Las cosas deben hacerse en su momento preciso, nunca antes, ni después, el tiempo es vital para poder incidir en el espacio.