Quique Antún demuestra su veteranía al promover una política de cambios sostenida en el poder de la diáspora

Por Sergio Acevedo.- 

Nunca antes, el presidente y líder del PRSC, ingeniero Quique Antún, había realizado un viaje a la ciudad de New York con resultados tan prometedores como el que acaba de realizar el cual, de manera tangible, deja establecida una táctica de apertura hacia la diáspora que vive en el exterior y que, de algún modo, ha sido proscrita e ignorada por todos los gobiernos en los últimos tiempo, sin tomar en cuenta la importancia política de este conglomerado social cuyos aportes e incidencias al desarrollo del país, así como su importancia política, no amerita ninguna discusión.

Sólo aquel memorable viaje que hicimos en la postrimería de la década de los 80s, durante el cual el dirigente reformista dictó una conferencia acerca de la Democracia en América en la emblemática Universidad de Columbia, tuvo el influjo y el impacto político que de algún modo supera el viaje del presente, en razón de que el ingeniero Antún brilló, con destellos fulgurantes, frente a un publico selecto encabezado por autoridades y líderes académicos de la universidad, la presencia rutilante de una delegación de legisladores dominicanos, encabezados por el presidente del Senado de entonces, así como un público selecto integrado por la dirigencia de la filial, líderes comunitarios, empresarios diversos, religiosos, abarrotaron el recinto donde se llevó a cabo el acto, un acontecimiento que sitúa a Quique en la galería exclusiva de los pocos dominicanos que han delectado desde el paraninfo de esa prestigiosa universidad.

Quique Antún asume la defensa de los dominicanos residentes en el exterior y plantea una línea de tutela de ese conglomerado y lo asume como una bandera de lucha, destaca su rol protagónico en la economía del país, en la alimentación y sostenimiento del PIB, su influencia política y social dado a que solo en la ciudad de New York se calcula que viven aproximadamente un millón de dominicanos, de los cuales alrededor del 40% está capacitado para votar y ejercen una influencia determinante en el voto de sus familiares que viven en el país.

Ing. Federico Antún Batlle (Quique).

Se trata de una población autosuficiente, pero maltratada y desatendida, muy a pesar de los grandes aportes que hace al desarrollo y bienestar de su país de origen. Las remesas de los dominicanos que viven en el exterior constituyen el segundo renglón de ingresos de divisas que tiene República Dominicana, solo superados por los ingresos del turismo. Para este año que discurre se esperan ingresos por el orden de los 6 mil millones de dólares cuya incidencia es similar a una donación, debido a que esos hermanos no utilizan ninguno de los servicios públicos en el país.

Sin embargo, a pesar de esos aportes, nuestros compatriotas son maltratados y la mayoría de las veces desconsiderados por los distintos gobiernos, especialmente por el actual, el cual no se conforma con elevar los precios de los servicios que reciben en el consulado a sumas abusivamente elevadas, sino que en ocasiones amenaza con gravar los trapos y los alimentos que envían a sus familiares pobres en el país, en un empeño fiscalista que realmente es ridículo y produce gana de llorar.

Quique Antún, el más completo estratega político que tiene el país, avistó un nicho importante de crecimiento que tiene el PRSC, nicho que incorpora a su política de apertura hacia la juventud y la mujer, con los cuales emprende la marcha hacia el Capitolio, como diría nuestro líder histórico, Joaquín Balaguer, en el caso de que estuviera vivo. La táctica de apertura hacia la diáspora ofrecerá grandes rendimientos políticos y sociales por ser un sector de gran impacto en nuestra economía y que se encuentra huérfano de atenciones y abandonado por el gobierno, no existe políticas hacia ellos, ni siquiera en los partidos.

En estos momentos en que la tasa del dólar se desliza en forma constante, los aportes de la diáspora contribuyen no solo a mantener la estabilidad macro económica, sino también la estabilidad social y política. De no recibir el país esas contribuciones estuviéramos ahogados en un mar de inflación y de desempleo enorme. El precio de la gasolina estaría promediando los 500 pesos por galón, no hubiera renglón de la economía que no fuera afectado, siendo el gobierno el único culpable de la situación que se produciría en virtud de su mala política.

El deslizamiento de la prima del dólar obedece a que la demanda de la moneda se ha incrementado, ese incremento está causado por la enorme demanda que hace el propio gobierno para servir el servicio de la deuda externa, la construcción de la planta de Punta Catalina, así como la reposición de los inventarios de mercancía que hacen las empresas para atender la demanda de navidad. Pero existe una razón, tan importante como las anteriores, como es la fuga de divisas que produce la incertidumbre y el temor provocados por los nuevos millonarios hechos bajo la égida de la corrupción, ante la eventualidad de que pudieran salir del poder en las elecciones del 2020.

El líder reformista está consciente de que en la diáspora está el poder para iniciar el proceso de cambios que demanda nuestra sociedad, por eso proclama desde la tribuna donde se concentra el mayor números de compatriotas residentes en el exterior “que el cambio político y de dirección de Gobierno que requiere la República Dominicana, necesariamente tiene que empezar por los dominicanos que residen en el exterior”. Dijo que la mayoría de los dominicanos que viven en el exterior llevan la Patria en su corazón.

Nuestros compatriotas de la diáspora tiene que hacer consciencia de su poder para defender sus derechos y para convertirse en agentes de cambios. La revolución democrática y popular que requiere nuestra el modelo imperante en el país, tiene un soporte fundamental, granítico, que debe servir de nido a la renovación que aspiramos, siendo el PRSC la plataforma ideal para encausarlos. Nuestro partido, como entidad política comprometida con los anhelos populares, ha demostrada que su meta es que los dominicanos vivan y progresen en paz, democracia y libertad.