Opiniones
El Nacional, HOY y el final de una época del periodismo dominicano

Por Víctor Manuel Grimaldi Céspedes.-
De Freddy Gatón Arce, Mario Álvarez Dugan y Radhamés Gómez Pepín al retiro de Bienvenido Álvarez Vega.
Por Víctor Manuel Grimaldi Céspedes
De Freddy Gatón Arce, Mario Álvarez Dugan y Radhamés Gómez Pepín al retiro de Bienvenido Álvarez Vega.
El periodismo dominicano acaba de atravesar, casi silenciosamente, uno de esos momentos en los que varias épocas parecen cerrarse al mismo tiempo.
El 31 de julio de 2026 circuló la última edición impresa deEl Nacional, el histórico vespertino que apareció por primera vez el 11 de septiembre de 1966.
Al día siguiente, el primero de agosto, se hizo efectivo el relevo de mi amigo Bienvenido Álvarez Vega en la dirección del periódicoHOY, responsabilidad que asumió el economista, académico y comunicador Rolando Guzmán.
La designación de Rolando Guzmán y la despedida de Bienvenido habían sido anunciadas públicamente durante un acto celebrado el 11 de julio.
Fue una transición organizada y afectuosa, pero también cargada de significado: Bienvenido dejaba la dirección de uno de los grandes diarios dominicanos después de una vida entera dedicada al periodismo.
Los dos acontecimientos —la desaparición de la edición impresa deEl Nacionaly el relevo en la dirección deHOY— no son episodios aislados. Forman parte de una misma historia: la del nacimiento, desarrollo y transformación de los medios impresos dominicanos durante los últimos sesenta años.
Es también una historia profundamente vinculada a nombres que marcaron una época y que ya no están entre nosotros: Freddy Gatón Arce, Mario Álvarez Dugan y Radhamés Gómez Pepín.
Y es inseparable de la figura de José Luis Corripio Estrada, don Pepín, quien cumplió 92 años el 12 de marzo de 2026 y cuya participación en la prensa dominicana ha abarcado más de medio siglo.
El nacimiento de El Nacional de Ahora.
El Nacional de Ahoraapareció impreso por primera vez el domingo 11 de septiembre de 1966.
Su primer director fue el poeta, escritor y periodista Freddy Gatón Arce, una de las grandes figuras intelectuales dominicanas del siglo XX.
La jefatura de Redacción fue desempeñada a su inicio simultáneamente por Juan José Ayuso, Guillermo Perallón y Radhamés Gómez Pepín.
Cuando ingresé al vespertino, el 14 de junio de 1969, Radhamés era ya el único jefe de Redacción. Fue él quien me incorporó al trabajo periodístico.
Yo había comenzado a acercarme al periodismo desde 1967 y había realizado estudios de Comunicación Social y Cine en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Pero mi ingreso formal a aquella redacción significó entrar en una escuela práctica, intensa y, muchas veces, peligrosa.
El Nacionalno era solamente un periódico. Era una redacción de enorme vitalidad, integrada por periodistas, escritores, fotógrafos, diagramadores, cronistas y reporteros que entendían el oficio como una responsabilidad pública.

La República Dominicana atravesaba los llamados Doce Años del presidente Joaquín Balaguer.
Eran tiempos de confrontación política, represión, violencia callejera, persecución contra sectores de izquierda y frecuentes choques entre las fuerzas del orden y los movimientos estudiantiles.
Ser reportero significaba salir cada día sin saber exactamente qué podía ocurrir.
Radhamés Gómez Pepín y la disciplina de la redacción.
Radhamés Gómez Pepín era un hombre severo, disciplinado y protector con sus periodistas. No concebía la redacción como un lugar para improvisados. Exigía precisión, rapidez, capacidad para preguntar y, sobre todo, la obligación de regresar con la noticia.
En ese contexto se hizo conocida una de sus advertencias:
—No quiero héroes.
Era su manera de decirnos que el periodista debía aproximarse al peligro para informar, pero no debía buscar inútilmente el martirio. La misión era presenciar, comprobar y regresar para contar lo sucedido.
Esa frase fue utilizada muchos años después como título de un artículo publicado por Rafael Reyes Jerez en el periódicoHOYel 3 de enero de 2016.
El artículo, sin embargo, contiene varias inexactitudes que deben ser corregidas, no por ánimo de polémica, sino por respeto a la cronología y a la historia del periodismo dominicano.
La más importante aparece al principio del relato.
Reyes Jerez afirma que la mañana del 12 de Enero de 1972 del combate del kilómetro 14 de la autopista Las Américas, Radhamés Gómez Pepín lo llamó y lo envió al lugar donde se encontraban Amaury Germán Aristy y sus compañeros. Según su narración, Gómez Pepín le habría dicho:
—Reyes, encontraron a los muchachos. Vete al kilómetro 13 y medio. No quiero héroe.
Esa escena no pudo ocurrir como fue relatada. Reyes Jerez estuvo en aquel lugar, pero no pudo haberlo enviado Radhamés.
Radhamés Gómez Pepín había dejado de trabajar enEl Nacional de Ahorael 31 de diciembre de 1971. Lo había sustituído Silvio Herasme Peña.
El combate en el que murieron Amaury Germán Aristy, Virgilio Perdomo Pérez, Ulises Cerón Polanco y Bienvenido Leal Prandy, conocido como La Chuta, ocurrió el 12 de enero de 1972.
Es decir, doce días después de la salida de Radhamés del periódico.
Yo también fui enviado aquel 12 de enero de 1972 a cubrir el combate. Pero quien me envió fue Silvio Herasme Peña.
Esa precisión es fundamental, porque no se trata de una diferencia menor ni de una simple confusión de nombres. Se refiere a la persona que tenía la responsabilidad de dirigir el trabajo periodístico durante uno de los acontecimientos más dramáticos de aquellos años.
La frase “No quiero héroes” puede corresponder perfectamente al carácter y al lenguaje habitual de Radhamés. Lo incorrecto es situarla en una escena en la que él no podía estar actuando como jefe de Redacción deEl Nacional.
El combate del 12 de enero de 1972.
El combate comenzó durante las primeras horas del 12 de enero de 1972 y se prolongó durante gran parte del día.
Amaury Germán Aristy y sus tres compañeros se encontraban cercados en la zona del kilómetro 14 de la autopista Las Américas. Las fuerzas militares y policiales desplegaron un enorme operativo que incluyó numerosos efectivos y armamento pesado.
Para quienes fuimos enviados a cubrir el suceso, no era una noticia ordinaria.
Se trataba del desenlace de una larga persecución contra cuatro dirigentes de izquierda vinculados a los llamados Comandos de la Resistencia. La tensión era enorme y el acceso de los periodistas estaba limitado por los cordones militares.
Aquella cobertura quedó grabada en mi memoria como una de las experiencias más intensas de mis primeros años profesionales. Yo había ingresado enEl Nacionalmenos de tres años antes y me encontraba de pronto ante un acontecimiento que pasaría a formar parte de la historia política dominicana.
Por eso es importante conservar correctamente los nombres, las funciones y las fechas. La memoria personal puede fallar, pero cuando existen testigos, publicaciones y cronologías verificables, los errores deben rectificarse.
La salida de Radhamés.
Radhamés había sido cancelado deEl Nacional de Ahorapor decisión de Rafael Molina Morillo, quien era uno de los principales accionistas y ejecutivos de la empresa editora.
La salida de Radhamés se produjo el 31 de diciembre de 1971. No fue un hecho menor.
Radhamés representaba una forma de dirigir la redacción y mantenía una estrecha relación profesional con numerosos reporteros.
Su salida abrió una etapa difícil dentro del periódico y fue uno de los antecedentes de los acontecimientos que se desarrollarían al año siguiente.
Debe recordarse que los años 1971, 1972 y 1973 estuvieron marcados por una gran agitación política.
El país vivía bajo la constante tensión producida por las acciones de los grupos de izquierda, las operaciones policiales, la actividad de la Banda Colorá, las protestas universitarias y el temor gubernamental ante un posible regreso armado del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.
El Nacional en Lucha.
En enero de 1973 comenzó a publicarse el vespertinoEl Nacional en Lucha como vocero de un grupo de periodistas y colaboradores que salimos de El Nacional de Ahora.
Radhamés Gómez Pepín se integró a aquella experiencia periodística, junto con otros profesionales que habían estado vinculados aEl Nacional de Ahora.
PeroEl Nacional en Luchatuvo una existencia muy breve. Se publicó solamente durante unas tres semanas.
En el artículo de Rafael Reyes Jerez se afirma que el periódico era confeccionado en el local del antiguo sindicato de trabajadores de la prensa. Esa versión tampoco es correcta.
La edición, diagramación y la impresión con papel y tinta se realizaban en una imprenta situada en la calle Padre Billini, en la Ciudad Colonial de Santo Domingo.
No trabajábamos en el local del sindicato.
La diferencia puede parecer pequeña para quien no vivió aquellos días, pero es importante para reconstruir el ambiente material y humano en que se produjo aquella experiencia.
El lugar donde se redacta, compone, imprime y distribuye un periódico es parte de su historia.
El Nacional en Luchasurgió dentro de una confrontación que no era solamente laboral. Era también periodística, empresarial y política. Su título expresaba claramente el carácter del proyecto: un periódico nacido como respuesta y como instrumento de defensa profesional.
El regreso de Caamaño y la clausura.
El 2 de febrero de 1973 llegó al territorio dominicano la expedición guerrillera encabezada por el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.
El desembarco se produjo por Playa Caracoles, en la región sur del país.
La noticia puso en estado de máxima alerta al Gobierno de Joaquín Balaguer y a las Fuerzas Armadas.
Se establecieron controles, se movilizaron tropas y aumentó la vigilancia sobre los medios de comunicación (Periódicos impresos, radio y televisión).
El Gobierno temía que la expedición pudiera encontrar apoyo entre sectores políticos, estudiantiles y populares.
En ese ambiente, cualquier publicación que escapara al control gubernamental o que pudiera ser considerada simpatizante de la oposición era observada con recelo.
Fue dentro de aquella situación de emergencia nacional cuando el Gobierno fue incitado a clausurarEl Nacional en Lucha.
Utilizo deliberadamente el término “incitado”.
La clausura no puede explicarse únicamente como una iniciativa espontánea del Gobierno. Hubo intereses, presiones y actuaciones que algún día deben ser explicados con todos sus detalles.
La aparición de la guerrilla de Caamaño creó el ambiente político que permitió justificar la medida, pero alrededor de la decisión existieron otros factores. Esa es una parte de la historia que merece un tratamiento separado.
Lo indiscutible es que la vida del vespertino terminó abruptamente, después de apenas tres semanas de circulación.
Habíamos salido y renunciado deEl Nacional de Ahoraun numeroso grupo de periodistas y colaboradores del medio impreso en la avenida San Martín. Entonces Pepín Corripio nada tenía que ver con ese vespertino.
La cobertura de la guerrilla.
En el artículo “No quiero héroe”, Rafael Reyes Jerez recuerda que Silvio Herasme Peña lo envió, acompañado por dos fotógrafos y un chofer, a cubrir la información sobre la llegada de Caamaño. Correcto.
Esa parte del relato pertenece a una etapa en la que Silvio desempeñaba responsabilidades editoriales y en la que el país vivía bajo una situación extraordinaria. Pero ya estábamos enEl Nacional en Lucha.
El desembarco del 2 de febrero de 1973 y la persecución posterior a la guerrilla marcaron a toda una generación de periodistas.
Había censura, rumores, informaciones contradictorias y una intensa presión oficial.
El Gobierno buscaba controlar la narrativa de los acontecimientos, mientras los periódicos trataban de determinar qué estaba ocurriendo realmente en las montañas.
No existían teléfonos móviles, comunicaciones instantáneas ni redes sociales.
La reportería dependía de desplazamientos físicos, contactos personales, llamadas desde teléfonos fijos y un enorme esfuerzo para verificar los datos.
Era un periodismo hecho bajo presión, con pocos recursos tecnológicos y frecuentes riesgos personales.
Vespertino La Noticia y la entrada de Pepín Corripio en la prensa.
Cuatro meses después, el 11 de junio de 1973, apareció el vespertinoLa Noticia editado por la Editora La Razón.
Bienvenido Álvarez Vega y Radhamés Gómez Pepín formaron parte de su equipo.
La Noticiaocupa un lugar esencial dentro de esta historia porque fue el primer medio de comunicación en el que invirtió originalmente don José Luis Corripio Estrada.
Ese paso marcó el inicio de la presencia de Pepín Corripio en los medios dominicanos.
Su participación no se limitó a una inversión empresarial. Con el tiempo fue desarrollando una visión propia sobre la función de los periódicos, su responsabilidad social y la necesidad de que conservaran credibilidad e independencia frente a los intereses económicos y políticos.
Seis años después de la fundación deLa Noticia, Pepín Corripio adquirió en 1979 las acciones deEl Nacional de Ahoraque pertenecían a Rafael Molina Morillo.
De esa manera, el empresario que había comenzado su participación periodística en 1973 pasó a controlar el vespertino fundado en 1966.
La operación abrió una nueva etapa paraEl Nacionaly permitió el regreso de Radhamés Gómez Pepín al periódico del que había sido separado al finalizar 1971.
El regreso de Radhamés a El Nacional.
Después de que Pepín Corripio adquiriera el periódico, Radhamés retornó como jefe de Redacción.
Mario Álvarez Dugan fue designado director deEl Nacional. Las fuentes biográficas sitúan su llegada a la dirección del vespertino en 1979 y confirman que permaneció allí hasta 1988, cuando pasó a dirigirHOY.
Mario Álvarez Dugan, conocido afectuosamente como Cuchito, había desarrollado una extensa carrera en la crónica deportiva, la radio y el periodismo escrito. Antes de llegar aEl Nacionalhabía trabajado durante años enEl Caribe, donde ocupó responsabilidades editoriales importantes.
Era Cuchito un periodista de gran experiencia, sentido común y capacidad para mantener el equilibrio en situaciones difíciles.
Durante casi una década, Mario y Radhamés encabezaron dos áreas fundamentales del periódico: Mario desde la dirección y Radhamés desde la jefatura de Redacción.
Esa distribución de funciones permitió consolidar una etapa de gran influencia para el vespertino.
La fundación del periódico HOY.
Pepín Corripio fundó el periódicoHOYen 1981. Su primera edición circuló el 11 de agosto de aquel año.
El diario matutino fue concebido como un periódico moderno, con una fuerte atención al diseño, la investigación periodística, el análisis político, la economía, la cultura y la opinión.
El proyecto formaba parte de un proceso de ampliación de las inversiones de Pepín en el campo de la comunicación.
ConLa Noticia, y especialmente conEl NacionalyHOY, el Grupo Corripio pasó a tener una presencia central en la prensa dominicana.
No todos esos medios tenían la misma personalidad.
La Noticiafue un vespertino ágil y combativo. Sus periodistas y colaboradores eran proprietarios de la tercera parte de las acciones de la Editora La Razón, gracias a un préstamo que les concedió el Banco Popular Dominicano con la simpatía de Don Alejandro E. Grullón E.
El Nacionalde Ahora desarrolló un estilo popular, directo y de gran influencia en la vida política que consolidó con respaldo de Pepín Corripio.
HOYse consolidó como un matutino de análisis, con una importante sección editorial y una atención especial a los temas nacionales.
La coexistencia de medios diferentes dentro de un mismo grupo empresarial fue posible porque cada uno conservó su identidad editorial y su tradición periodística.
Cuchito pasa a dirigir HOY.
En 1988, Mario Álvarez Dugan dejó la dirección de El Nacional para asumir la dirección de HOY. Algunas fuentes sitúan su incorporación al matutino entre 1987 y 1988, pero coinciden en que dejó El Nacional para dirigir HOY y que permaneció en esa responsabilidad hasta su fallecimiento, ocurrido el 13 de diciembre de 2008.
Con la salida de Cuchito, Radhamés Gómez Pepín fue designado director de El Nacional. Radhamés dirigió el vespertino desde 1988 hasta su fallecimiento en 2015. Fueron veintisiete años al frente del periódico, además de todo el tiempo anterior que había dedicado a la jefatura de Redacción. Su nombre quedó unido de manera definitiva a El Nacional. Para varias generaciones de dominicanos, hablar de Radhamés era hablar del periódico.
Su estilo, sus titulares, su manera de interpretar la noticia y su capacidad para convertir acontecimientos complejos en informaciones directas formaron parte de la identidad del vespertino. La muerte de Mario y la continuidad de HOY. Mario Álvarez Dugan murió el 13 de diciembre de 2008, a los 77 años.
Su fallecimiento puso fin a una etapa de veinte años al frente de HOY. Fue recordado no solamente como director, sino como una figura de equilibrio, prudencia y experiencia dentro del periodismo dominicano. Después Bienvenido Álvarez Vega asumió la conducción de HOY. Bienvenido había formado parte de aquella generación surgida en medio de los grandes cambios políticos y periodísticos de las décadas de 1960 y 1970.
Conocía desde dentro la historia de El Nacional, El Nacional en Lucha, La Noticia y el desarrollo posterior de los medios del Grupo Corripio. Sin embargo, cuando se publicó en HOY, el 3 de enero de 2016, el artículo de Rafael Reyes Jerez titulado “No quiero héroe”, Bienvenido no advirtió las inexactitudes históricas contenidas en el texto. Existe una explicación comprensible. Bienvenido estaba fuera del país cuando ocurrió nuestra salida de El Nacional de Ahora y tampoco se encontraba presente durante los días en que publicábamos El Nacional en Lucha.
Por tanto, no había vivido directamente algunos de los episodios que Reyes Jerez reconstruyó de manera equivocada. El artículo pudo y debió ser corregido antes de su publicación. Pero las circunstancias personales y la distancia temporal contribuyeron a que las confusiones permanecieran en el texto. La tarea de rectificar corresponde ahora a quienes participamos en aquellos acontecimientos y todavía podemos ofrecer nuestro testimonio.
Enero de 2016: un almuerzo con Pepín Corripio. Pocos días después de la publicación de aquel artículo de Jerez, yo me encontraba t e m p o r a l m e n t e e n l a R e p ú b l i c a Dominicana. Vivía entonces en Roma, donde desempeñaba funciones diplomáticas como embajador de la República Dominicana ante la Santa Sede. Pepín Corripio me invitó a almorzar. Nos reunimos en el restaurante Bottega Fratelli, en Santo Domingo.
Al terminar el almuerzo, Pepín se disponía a marcharse con su chofer, mientras yo esperaba un taxi. Me preguntó: —¿Qué esperas, Víctor? Le respondí: —Viene por ahí un taxi a buscarme. Pepín replicó: —Ven conmigo y con mi chofer. Subí al vehículo y continuamos hablando durante el trayecto. Pepín llevaba consigo varios papeles y numerosos lápices de escribir. Entre los documentos sacó una fotocopia arrugada de una página de mi libro Crisis en 1990, una Agenda Nacional Más Allá de 1994.
En aquella obra yo había reproducido parte de un discurso suyo en el que explicaba sus criterios sobre la conducta que debían observar los medios impresos de su propiedad. Pepín me mostró la fotocopia y me dijo: —Mira, Víctor, esto lo he repartido entre los míos y también se lo he reproducido a los demás en una reciente reunión. Le respondí: —Qué bien. Entonces agregó: —Pero tengo un problema. Necesito a alguien para que ocupe el puesto de Radhamés en El Nacional. Yo le contesté: —Pepín, eso no es problema para ti. Tantas personas hay que puedes conseguir para eso. Nos despedimos y días después regresé a Roma.
Lo que realmente buscaba Pepín Con el paso del tiempo he comprendido mejor aquella conversación. Pepín no estaba hablando simplemente de llenar una vacante administrativa. Radhamés Gómez Pepín había muerto después de dirigir El Nacional durante veintisiete años. Había sido, además, jefe de Redacción desde los años sesenta, con la interrupción producida por su salida de 1971.
Sustituirlo no significaba solamente designar a otra persona como director. Significaba encontrar a alguien capaz de asumir la conducción de un periódico cuya identidad había quedado estrechamente vinculada a su figura. Pepín conocía esa dificultad. Por eso llevaba consigo aquella página de mi libro. El texto reproducía sus propios criterios acerca de la responsabilidad de los medios de comunicación. Lo utilizaba para recordar a sus colaboradores que los periódicos no podían actuar únicamente como empresas comerciales. Debían ser instituciones con principios.
La fotocopia estaba arrugada porque no era un documento ceremonial. Era un papel de trabajo, consultado, transportado y compartido. Ese detalle dice mucho sobre su personalidad. Pepín ha sido un empresario de enorme capacidad, pero también un lector atento de las ideas relacionadas con la dirección de sus empresas. Escucha, toma notas, conserva documentos y vuelve sobre ellos cuando considera que pueden servirle.
En aquella conversación de enero de 2016 pude percibir que la muerte de Radhamés le había dejado un problema humano y profesional difícil de resolver. Bienvenido Álvarez Vega y la dirección de HOY Bienvenido Álvarez Vega pertenece a la generación que conoció la prensa antes de la informática, antes de internet y antes de las redes sociales. Vivió el tiempo de las máquinas de escribir, las galeradas, los linotipos, la composición manual, los cierres de edición de madrugada y las redacciones llenas de humo, ruido y llamadas telefónicas.
También participó en la transformación tecnológica de los periódicos y en la transición hacia las plataformas digitales. Su salida de la dirección de HOY en 2026 representa mucho más que un cambio ejecutivo. Es el retiro de uno de los últimos directores formados dentro de la gran tradición de las redacciones dominicanas de la segunda mitad del siglo XX. El acto de despedida celebrado el 11 de julio destacó su dedicación, su equilibrio y su larga trayectoria. En ese mismo encuentro fue presentado Rolando Guzmán como su sucesor. La transición se hizo efectiva al comenzar agosto.
Bienvenido deja un periódico consolidado y con una importante presencia tanto impresa como digital. Su retiro coincide, sin embargo, con la desaparición de la edición física de El Nacional, el otro gran periódico del grupo con el cual su generación estuvo estrechamente vinculada. El Nacional apaga la rotativa. El viernes 31 de julio de 2026 apareció la última edición impresa de El Nacional.
El propio archivo digital del periódico i d e n t i f i c a e s a f e c h a c o m o l a correspondiente a su última edición física y conserva la portada de aquel día. Desde entonces, El Nacional continúa como medio digital. No ha desaparecido su nombre ni ha cesado su actividad informativa. Pero ha dejado de existir el objeto físico que durante casi sesenta años circuló por las calles dominicanas.
Ya no se escuchará el ruido de sus ejemplares al ser colocados sobre los mostradores. Ya no llegará doblado bajo el brazo de un lector. Ya no quedará abandonado en la mesa de una cafetería, marcado con tinta, doblado por sus páginas o guardado como recuerdo de algún acontecimiento.
El paso a la publicación exclusivamente d i g i t a l r e s p o n d e a l o s c a m b i o s económicos, tecnológicos y culturales que han transformado la prensa en todo el mundo. El costo del papel, la impresión, la distribución y el transporte se ha elevado. Al mismo tiempo, una parte creciente de los lectores consume las noticias a través de teléfonos móviles, computadoras y redes sociales.
Pero aunque la explicación económica sea comprensible, el final de una edición impresa siempre posee una dimensión emocional. No termina solamente un sistema de distribución. Termina una manera de vivir el periodismo. Sesenta años después Desde el 11 de septiembre de 1966 hasta el 31 de julio de 2026 transcurrieron casi sesenta años.
Durante ese tiempo, El Nacional cubrió gobiernos, elecciones, golpes de Estado en otros países, revoluciones, crisis económicas, huracanes, conflictos internacionales, asesinatos políticos, triunfos deportivos y transformaciones sociales. Informó sobre los Doce Años de Balaguer, la muerte de Amín Abel Hasbún, el combate de Amaury y sus compañeros, el desembarco de Caamaño, la transición democrática de 1978, las crisis electorales de 1990 y 1994, y todos los gobiernos dominicanos posteriores.
También fue escuela de periodistas. Por su redacción pasaron Freddy Gatón Arce, Juan José Ayuso, Guillermo Perallón, Radhamés Gómez Pepín, Silvio Herasme Peña, Chuchito Álvarez, Miguel Ángel Prestol González, Rafael Núñez Grassals, Huchi Lora, Pedro Caba, Ramón Reyes, Francisco Álvarez Castellanos, Orlando Martínez, Héctor Díaz Polanco y muchos otros. Yo ingresé allí el 14 de junio de 1969.
Tenía diecinueve años. No podía imaginar entonces que cincuenta y siete años más tarde me correspondería contemplar el final de su edición impresa. Los que ya no están Freddy Gatón Arce murió en 1994. Mario Álvarez Dugan murió en 2008. Radhamés Gómez Pepín murió en 2015.
Cada uno representó una dimensión distinta del periodismo. Freddy aportó la sensibilidad intelectual, la literatura y una visión moderna de la prensa. Mario encarnó la experiencia, el equilibrio, el humor y el sentido común. Radhamés representó la intensidad de la noticia, la disciplina de la redacción y la identificación absoluta con El Nacional.
Los tres pertenecieron a una generación para la cual dirigir un periódico implicaba estar físicamente presente, revisar titulares, discutir enfoques, corregir textos y asumir personalmente la responsabilidad de lo publicado. No eran figuras distantes. Formaban parte de la vida cotidiana de la redacción. Conocían a los reporteros, sabían quién podía cubrir una crisis, quién tenía buenas fuentes y quién necesitaba más tiempo para aprender.
Eran directores en el sentido más completo de la palabra. Pepín a los 92 años. Don José Luis Corripio Estrada cumplió 92 años el 12 de marzo de 2026. Nació en Asturias en 1934 y llegó siendo niño a la República Dominicana. A lo largo de su vida desarrolló uno de los grupos empresariales más importantes del país y se convirtió en una figura decisiva de la comunicación dominicana.
Su presencia en los medios comenzó en 1973 con La Noticia. Posteriormente adquirió El Nacional, fundó HOY y amplió sus inversiones en radio y televisión. Ha conocido todas las etapas del periodismo contemporáneo: la impresión en plomo, la composición offset, la llegada del color, la informatización, internet, las redes sociales y ahora la inteligencia artificial. A l o s 9 2 a ñ o s c o n t e m p l a u n a transformación que seguramente pocos podían prever cuando decidió invertir en La Noticia en junio de 1973.
El periódico que adquirió seis años después ya no se imprime. El director histórico de El Nacional, Radhamés Gómez Pepín, ya no está. Mario Álvarez Dugan, quien dirigió sucesivamente El Nacional y HOY, tampoco está. Bienvenido Álvarez Vega acaba de dejar la dirección de HOY.
Las rotativas se detienen, los directores cambian y las plataformas tecnológicas sustituyen progresivamente al papel. Pero las ideas sobre la responsabilidad de los medios continúan siendo necesarias. Quizás por eso recuerdo tanto aquella fotocopia arrugada que Pepín llevaba entre sus papeles en enero de 2016.
La memoria frente al olvido La historia del periodismo no puede escribirse únicamente con aniversarios, fotografías oficiales y listas de directores. Debe reconstruirse también mediante los testimonios de quienes estuvieron en las redacciones, salieron a cubrir los acontecimientos, conocieron las tensiones internas y fueron testigos de las decisiones empresariales y políticas.












