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Influencers y política: ¿Evolución democrática o entretenimiento superficial en la República Dominicana?

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Carlos Divanna

Por Carlos Divanna.-

La República Dominicana es un país dinámico, un escenario en el cual se buscan constantemente nuevas posibilidades para el pensamiento crítico social en sus diferentes ámbitos. Este dinamismo hace que los dominicanos logremos producir cambios en el tiempo que, aunque a veces transiten entre la lógica y la aparente paradoja, permiten —tal como ocurre en la lógica elemental— crear juicios de valor y silogismos orientados a conquistar nuevos espacios y mejores condiciones de vida.

Estas transformaciones sociales impulsan a su vez planteamientos concretos que ayudan a la nación a perfilar nuevas normativas y directrices para diversificar el aspecto humano, teórico, ideológico y cultural.

En las últimas semanas, un tema ha acaparado el centro del debate público nacional: la incursión de los ‘influencers’ de redes sociales en el ámbito político. Por dondequiera que caminamos, desde las esquinas urbanas hasta los espacios de tertulia digital, se percibe un interés intenso y dividido ante este fenómeno.

La irrupción digital en el escenario público

El salto de las pantallas de entretenimiento a la arena política no es casualidad; responde a la profunda transformación en la forma en que la ciudadanía consume información y se relaciona con el poder.

Las plataformas digitales han democratizado la tribuna, permitiendo que figuras con audiencias masivas conecten de manera directa, rápida y sin intermediarios tradicionales con miles de ciudadanos, especialmente con los más jóvenes.

Sin embargo, este nuevo ecosistema plantea un dilema ineludible. Si bien estas figuras aportan visibilidad y frescura a la conversación pública, existe el riesgo latente de reducir la política a la inmediatez, al eslogan atractivo o al espectáculo. La política institucional requiere rigor técnico, comprensión profunda del aparato estatal, visión a largo plazo y un dominio claro de las políticas públicas. La influencia digital, por sí sola, no sustituye la capacidad de gestión ni el conocimiento de la compleja arquitectura del Estado.

Hacia un verdadero compromiso ciudadano

Ojalá que esta coyuntura sirva como catalizador para que toda la sociedad se involucre de manera activa y profunda en los temas nacionales. Más allá del atractivo pasajero de las tendencias digitales, el verdadero avance democrático exige que este interés inicial se encauce hacia la formación y el conocimiento riguroso del ejercicio público.

Es fundamental que la juventud dominicana trascienda el consumo pasivo y se encauce por comprender cómo funciona realmente la administración del Estado, cómo se diseñan las leyes y de qué manera se ejecutan las políticas públicas. Solo así nuestra sociedad podrá reencauzarse en los ideales republicanos, fomentando una cultura de mejoramiento social que priorice el bienestar colectivo por encima de lo superfluo.

La política no debe ser un escenario para la banalización, sino el espacio supremo para la construcción del destino común. Que la irrupción de las nuevas plataformas y sus protagonistas sea el puente que despierte la curiosidad cívica, pero que sea la formación, el debate de ideas y el pensamiento crítico los que sostengan el futuro de la República Dominicana.

Esperamos que este interés que han demostrado jóvenes valiosos, ‘influencers’ y generadores de contenido de redes sociales y de plataformas de streaming, vaya dirigido a motivar a la juventud y a la población en general que los sigue, a interesarse en crear una cultura de lectura, de estudio y de interés social real.

Esto debe permitir a la sociedad dominicana convertirse en entes pensantes que conceptualicen los sistemas ideológicos y político-sociales que hacen que las naciones se conviertan en productivas desde una perspectiva integral, individual y general, de forma tal que sirvan como canalizador para que, en especial nuestra juventud, piense en el futuro y comprenda que el desarrollo de nuestro país, la República Dominicana, debe construirse sobre la base del trabajo, el esfuerzo continuo y la creación de mesas y foros de diálogo sustentados en criterios serios de nación.

(Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan necesariamente la postura de Últimas Noticias).