Opiniones
A rajatabla: El peligro oligárquico (y 2)

Por Orión Mejía.-
La democracia se sustenta en el libre mercado que deriva de la institucionalidad política y seguridad jurídica que garantizan principios de justicia, igualdad y equidad, lo que también sustenta la relación entre el capital y la fuerza de trabajo y entre los diversos sectores sociales y económicos con el Estado.
El mercado es el gran escenario donde confluyen capital, mano de obra, tecnología, producción, comercialización y consumo, fuentes esenciales para la creación de riqueza material, crecimiento económico, desarrollo y consolidación de la gobernanza.
Queda claro que el capital y la fuerza de trabajo constituyen el sustento principal de la democracia, régimen político que no podría subsistir sin la prevalencia de las la burguesía y los trabajadores o colaboradores, como se les define hoy para incluir también manos diestras relacionadas con la tecnología.
Ya sabemos que la economía dominicana ha avanzado un gran trecho hacia el modelo de los servicios (turismo, banca, zonas francas, call centers), pero que también mantiene fuertes amarres con sus exportaciones tradicionales o “economía del postre”, café, cacao, tabaco y azúcar.
Para afianzar liderazgo económico, político y social, el capital y la fuerza de trabajo requieren del cobijo de una superestructura jurídico-político fuerte, sostenida en un Estado Social de Derecho con una Constitución Política garante de los principios de accesibilidad a los órganos jurisdiccionales en condición de igualdad.
En el A rajatabla anterior definimos oligarquía como “forma de gobierno en el cual el Poder Político es ejercido por un grupo minoritario”, y como “grupo reducido de personas que tiene poder e influencia en un determinado sector económico, social o político.
Influyentes grupos económicos, que operan en ámbitos de servicio, manufactura, agropecuaria, comercio, importación, exportación e inversión, parecen hoy desistir de participar en un mercado abierto, competitivo para adjudicarse privilegios a través de interacción directa con el Estado o el Poder. He ahí un gran peligro para la democracia y la gobernanza.
Esos sectores burgueses aspirantes a oligarcas han permeado a instituciones partidarias con la intención de sustituir al liderazgo político por CEO de sus empresas a los que pretenden postular a presidente, vicepresidente, diputados, senadores y alcaldes, en franca violación a principios básicos de la democracia.
Si esos grupos minoritarios de la burguesía llegan a controlar o influir en estructuras sensibles del gobierno y del Estado. La democracia que anhelamos se convertirá en una quimera, como ha ocurrido en gran parte de Latinoamérica, plagada de tiranías, inseguridad, corrupción, represión, miseria y desigualdades.
(Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan necesariamente la postura de Últimas Noticias).












