Opiniones
A rajatabla: Oligarquización (1)

Por Orión Mejía.-
El diccionario de la lengua española define oligarquía como “forma de gobierno en el cual el poder político es ejercido por un grupo minoritario” y como “grupo reducido de personas que tiene poder e influencia en un determinado sector social, económico y político”.
El mundo ha cambiado tanto en el último cuarto de siglo que hoy la mayoría de las teorías sobre sociología política y clases sociales han quedado obsoletas o desfasadas, al punto que resulta difícil identificar el perfil social o económico de un obrero en si o para sí, un burgués o un oligarca.
En sociedades relativamente atrasadas, el obrero procura adquirir los hábitos del burgués y este el poder político que se agencia el oligarca, por lo que el trabajador rehúye a su condición e intenta vivir como si fuera el dueño de la fábrica, en tanto que el capitalista afana por alcanzar los privilegios del Estado.
La economía dominicana, que hasta comienzo de siglo se sostenía en exportaciones de azúcar, café, cacao y tabaco, hoy se ha diversificado con más incidencia de los servicios, como turismo, zonas francas, banca, inversión extranjera, además de agregar valor a rubros tradicionales como cigarros, guineo y cacao orgánicos, rones y frutas tropicales.
El 54% de los empleos en el mercado laboral dominicanos son informales, es decir que no están registrados en la Tesorería de la Seguridad Social (TSS), lo que quiere decir que en término estrictamente sociológico el sector de la pequeña burguesía tiene mayor incidencia que el conformado por trabajadores formales.
A partir de 1930, con el inicio de la tiranía de Rafael Trujillo, se inició aquí la formación de una burguesía en sentido lato con la creación de fábricas de clavos, papel, sacos y cordelería, cemento, armas y municiones, pero todas propiedad del sátrapa, por lo que se puede afirmar que la oligarquía trujillista vistió traje de burgués.
A partir de 1963, con gobierno del profesor Juan Bosch, comienza a perfilarse una burguesía sostenida en reglas del mercado al amparo de la cual se fundaron bancos, universidades, centros tecnológicos y, obviamente, decenas de fábricas y parques de zonas francas.
Todo lo ante escrito sirve de base para advertir que, como en otras sociedades, Republica Dominicana ha iniciado un peligroso proceso de “oligarquización” de la burguesía, mediante el cual esa clase social, dínamo de la democracia política, extravía su pluralidad para lanzarse en loca carrera por controlar el poder en provecho de grupos económicos. Seguiré sobre el tema.
(Las opiniones expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no reflejan necesariamente la postura de Últimas Noticias).












