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Opiniones

Hay que respetar el ejercicio del periodismo

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POR  CARLOS NINA GOMEZ (carlosninagomez@yahoo.com).- 

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 Usted, vendedor de chinas en una esquina cualquiera de Santo Domingo, vaya a un periódico de circulación nacional, publique lo que le parezca y después proclame: «Yo soy periodista».

 Hágalo, que alguien -y hasta un periodista profesional lo apoyará- le dirá: «Sí, usted, aunque no sepa escribir ni su nombre y mucho menos  conozca el ABC del periodismo, se unirá a su adefesio pensamiento.

Pero también exponer que si usted es periodista (profesional) no intente «engancharse» a médico…o ingeniero, para solo poner dos ejemplos, porque los profesionales de esos respetados oficios no se lo van a permitir.

 Porque, además, en esas dignas carreras profesionales no se acepta el «enganche». Y que ni el Colegio Médico Dominicano (CMD) ni el Colegio de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores  (CODIA) no permiten -por certificación académica- que a sus senos lleguen improvisados.

En realidad, no quería entrar en controversia con mi caro amigo y veterano colega Miguel Guerrero, calificado como uno de los más conspicuos y estelares periodistas dominicanos. No tenía intención de abordar este espinoso tema.

Guerrero es un periodista que «se las sabe todas». Yo, aunque no  acepto su equivocada teoría sobre la práctica del periodismo en República Dominicana, quizás -dirían amigos míos-  no debí entrar  en una «innecesaria polémica» de la cual podría no salir airoso (¿?).

Porque, según algunos tímidos y conservadores colegas, ¡cómo le voy a ganar un debate a Miguel Guerrero, un sagaz periodista que tiene 56 años de ejercicio y siempre poniendo en función un ríspido lenguaje!

Pero,  en qué consistiría una polémica con mi viejo amigo Miguel Guerrero?

Guerrero sostiene, y lo plantea en su columna que publica en elCARIBE, que «el periodismo no es más que una extensión del derecho de los ciudadanos a expresarse libremente a través de los medios en sus distintas modalidades».

Y subraya: «Reducirlo a la posesión de un título de una escuela de comunicación, o al dominio de una técnica, constituiría un peligroso establecimiento de la censura, imperdonable, además, si la iniciativa proviene de una entidad formada por personas que lo ejercen al amparo o protección de un pergamino universitario o un cargo en un grupo formado por periodistas».

La entidad a la que se refiere es al Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) que nació en 1991 tras  el Poder Ejecutivo promulgar la ley 10-91. En la segunda entrega, el próximo viernes, seguiré sin ambages.

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