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Opiniones

Señor Presidente, lo hizo muy bien, ahora no cometa un segundo error

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Por Pascual Ramírez.-

Finalmente, el presidente habló, pero ya la Constitución había hablado varios años antes que él, en el 2015, por él y por cualquier ciudadano que se atreviera a contradecirla con aventuras continuistas como la que él inspiró, animó, permitió, cobijó y patrocinó subrepticiamente hasta crear algo nunca visto en la psicología “stress colectivo”.

También habló antes del discurso del presidente el enorme rechazo popular al proyecto reeleccionista que de forma abusiva y sarcástica promovían sus acólitos. Felizmente fue detenido por la presión popular y la resistencia social del pueblo dominicano que, a diferencia de otros países del área, entendió que era más factible detenerlo ahora. Leonel como gran líder con visión de largo alcance, se vio obligado y forzado a ponerse al lado del pueblo. No quisiera yo haber estado en cabeza de Leonel ante tal decisión!.

Errar es de humanos señor presidente, pero rectificar los errores es de espíritus nobles que se engrandecen ante las flaquezas superadas. Solo aquellos líderes que tienen la humildad de ver,  enmendar y aprender de los yerros cometidos están llamados a entrar por la puerta grande de la historia.

Por eso, vemos con gran simpatía que, cuando nos aproximábamos al borde del abismo, el Presidente dio reversa a tiempo, reino la sensatez, entró en razón y dejó que la voz de la cordura y el comedimiento guiaran sus pasos por la senda de la reflexión y la sabiduría, que hoy lo engrandecen y lo colocan como uno de los estadistas del  mundo civilizado.

Que el Presidente se plegara al respeto a la Constitución y la institucionalidad democrática, no es una derrota, es lo que hacen los grandes hombres de la historia, respetar la voluntad del soberano.  Es lo que todos esperamos de un gran presidente.  De esa decisión, no hubo un beneficiario personal ni un ganador que se atribuyera el triunfo. El ganador fue el pueblo dominicano y la beneficiaria fue la democracia que salió fortalecida al ser reconocida la exigencia de la gran mayoría poblacional. También ganó la sociedad y la paz ciudadana que salió del vilo y la zozobra con que era zarandeada.

Por esta razón, ahora no se puede dañar con los pies lo que se ha hecho con las manos y pensado con la cabeza. Es decir, no se puede dar lugar a un Segundo Error que eche por tierra esa victoria de todos los dominicanos y de su gobierno.

Y ese Segundo Error seria reeditar el revanchismo disfrazado de un supuesto apoyo a la llamada “sangre nueva”, un eufemismo bajo el cual se quieren cobijar gente que ni con una transfusión de sangre obtienen sangre nueva, porque representan el pasado, el anquilosamiento, el desfase y las viejas prácticas políticas. Ya usted hizo el ensayo con lanzar  al ruedo decenas de sus colaboradores y al día de hoy muchos de ellos ni siquiera aparecen en las encuestas.

Ojalá que el mandatario no pretenda hacer algún acto de taumaturgia política, tratando de sacar algún conejo debajo de un sombrero o resucitando a Lázaros políticos,  llenos de ambiciones personales, para oponérselos a Leonel Fernández, pues ese sería su Segundo Gran Error.

Apostar a una presunta renovación y un supuesto cambio en el liderazgo político, no les luce a quienes pretenden colarse por ese boquete, pues todos ellos estaban promoviendo la reelección y la reforma constitucional para seguir en el viejo orden y el viejo liderazgo que les garantizaba la permanencia en su zona de confort y en el disfrute de su opulencia.

En este orden, queremos recordarle al presidente que los liderazgos no se traspasan ni se crean artificialmente, y mucho menos a la carrera. Pretender convertirse en mentor de personajes apagados y deslactosados, insípidos, sin color y sin sabor, sería una nueva equivocación, que el pueblo ni los peledeístas que añoran con seguir en el poder, no le perdonarían al jefe del Ejecutivo.

Ahora es momento de zanjar heridas, limar asperezas, perdonar exabruptos, pasiones desbordadas, concentrarse en los puntos que unen más que en aquellos que desunen ; compactar y reunificar el Partido de Liberación Dominicana alrededor del puntero de las encuestas y el preferido por la mayoría abrumadora de la organización morada y el pueblo dominicano, el Doctor Leonel Fernández.

 

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