El Comité Político de PLD de ahora vs. el Comité Político de antes

Por Pascual Ramírez.- 

Un partido es lo que es su alta dirigencia política. El prestigio y la respetabilidad que cosechó y ganó en la sociedad dominicana, y que luego catapultaron al poder al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), emanaba de la composición de su cúpula política, de su veneración por los principios y los ideales que hicieron grande a esa entidad.

Hombres como Norge Botello (ya fallecido),  Euclides Gutiérrez Félix, Jaime David Fernández Mirabal, César Pina Toribio, Lidio Cadet, José Joaquín Bidó Medina, Rafael Alburquerque, Félix Jiménez (Felucho) y Franklin Almeyda, entre otros, se convirtieron en brillantes figuras, que como faro de luz, irradiaban hacia abajo la fuerza de un boschismo militante, basado en altos ideales y principios que constituían la razón de ser del PLD.

Algunos dirán que dado a que todos los arriba mencionados forman todavía parte del Comité Político de hoy del PLD, se trata del mismo Comité Político de ayer, pero no es así. Porque no hay continuidad con la línea ni con la práctica, ni con el pensamiento político de altura que antes lo distinguía como laboratorio de ideas, como  thin tank , como tanque de pensamiento, que trazaban sabias directrices orientadoras para una exitosa conducción partidaria.

Lo que hemos visto en los últimos tiempos, lo que ha pasado con el Comité Político de hoy, nos hace añorar al Comité Político de antes, pues el de hoy, se ha distanciado y divorciado de la esencia política del Comité Político de ayer, el cual enorgullecía a la membresía del partido morado.

Los integrantes de ahora, con las consabidas excepciones, se han desmarcado vergonzosamente del lema boschista que reza: “servir al partido para servir al pueblo”, trocándolo en servirse a sí mismo. Y todo eso constituye una ofensa a la memoria y al legado político del fundador del PLD, el profesor Juan Bosch.

Hoy el Comité Político ha devenido en un cuerpo carcomido por el sectarismo, por el parcelismo, por el servilismo, por el bonapartismo del presidente de turno que ha impuesto una mayoría mecánica que se mueve con el chasquido de los dedos palaciegos, que le hace menear la cola y que recompensa bien  la fidelidad perruna al proyecto reeleccionista que se pretende sembrar sobre el cadáver constitucional.

Esa metamorfosis negativa, esa degeneración e involución antidialéctica del Comité Político de hoy, es lo que nos hace recordar con nostalgia al Comité Político de ayer, referente de ideas puras y acrisoladas, de cordura y disciplina.

Ya lo dijo Gutiérrez Félix : “Hay muchos compañeros que creen que están obligados hablar y soltar andanadas de ofensas sectarias, que en nada aportan ni suman a la unidad”, advirtiendo sobre las ínfulas de poder con que actúan muchos de sus compañeros, entre los que están los miembros que integran el Comité Político peledeísta.

Y por actuar de esa manera, ese Comité Político de hoy, que solo usa su mayoría matemática para imponer rumbos errados, será responsable de sus resultados catastróficos, cosa que el pueblo ni los peledeistas de abajo nunca les perdonarán. El pueblo porque sería víctima de un retroceso que detendría el nivel de crecimiento y desarrollo económico y social del país, y los peledeístas de la base porque serían desposeídos de sus fuentes laborales de sustento.

El reloj de la historia avanza, pero el reloj electoral avanza más rápido, lo cual exige que ese Comité Político de hoy vuelva a sus orígenes, al respeto de su liderazgo real, ese que tiene trascendencia nacional e internacional y que no necesita amamantar del presupuesto nacional para comprar y mantener fidelidades y complicidades.

El Comité Político actual del PLD debe evitar a toda costa que lleven al partido a hacer piruetas peligrosas al borde del abismo con una arriesgada modificación de la Constitución, que en los hechos lo que plantea es “si no yo, que entre el diluvio”, una vocación suicida que debe ser frenada por los fundadores históricos cuyo silencio los hacen cómplices de las amenazas que se ciernen sobre la ruptura del orden institucional en la Republica Dominicanas

A esos miembros honorables del Comité Político del PLD, cuyas valoraciones éticas de la política, basadas en la decencia, la honorabilidad, la honestidad, la nobleza, la prudencia y la educación, invocamos para que detengan la marcha alocada hacia el precipicio y la división, que llevan a cabo quienes asaltaron su dirección y pulverizaron todos los esfuerzos éticos y morales de ese gran maestro de la política nacional, profesor Juan Bosch.

Lo que se impone hoy dentro del PLD es la convivencia, el equilibrio, la repartición equitativa de los ángulos del poder, la concertación y la unidad. Cualquier otro movimiento es pisar en falso y saltar hacia las arenas movedizas de la fragmentación.