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Opiniones

Las peripecias de un periodista viajero (2 de 3)

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POR CARLOS NINA GOMEZ (carlosninagomez@yahoo.com).- 

Explicación: Este artículo debo ampliarlo. Trabajarlo para tres entregas, no dos. Porque el espacio se hace angosto para contar por lo menos la mayoría de mis peripecias en este nuevo viaje a Las Vegas.

 Es a partir de tener la credencial cuando doy inicio formal a mi labor. Buscar datos por todas partes para elaborar mis noticias, reportajes, columnas y análisis del combate anunciado para celebrarse en el moderno coliseo T-Mobile de la rica metrópolis conocida como La Ciudad del Pecado.

El lunes, 29 de abril es cuando abren el Centro de Prensa que funciona en el hotel MGM GRAND. Allí están los informes precisos de todo lo concerniente a la pelea Canelo Alvarez vs Daniel Jacbs. En ese lugar se organizan las conferencias de prensa donde los  boxeadores deben  dar declaraciones a los periodistas.

 Día por día, desde las 9:00  AM  (hora de Las Vegas, 12 del mediodía, tiempo de República Dominicana) hasta altas horas de la noche, realizaba mi ardua labor.

 Todos los días, desde las nueve de la mañana, ir al Centro de Prensa, buscar detalles. Llega el viernes, víspera  de la trascendental pelea. y se celebra la ceremonia del pesaje.

Es rutina de los periodistas, todos los días, a partir de las nueve de la mañana, momento de comenzar a realizar su trabajo. Tener las informaciones más precisas e importantes para de esa manera escribir sus notas. Es el caso de los periodistas de periódicos de periódicos.

 Los reporteros de televisión, radio y diarios digitales, tienen el mismo rol. Los reporteros de prensa escrita y de agencias noticiosas son quienes más sacrificio llevan «a cuesta».

  En mi rol de periodista del periódico elCARIBE, siempre con «ojo avizor» con mira a los acontecimientos registrados en todo el proceso de la pelea y con un trabajo constante para publicar las noticias más frescas -con un periodismo de la inmediatez- hacía mi labor para  elCARIBE digital.

 Tuve horas de «escape» y lo hacía cuando ya había cumplido con enviar mis normales reportes. Freddy Luna, mi anfitrión de siempre, me iba a buscar en su auto y dábamos giras por los diferentes hoteles, centros de diversión, tiendas y restaurantes.

 Un momento que califico de «raro»  fue el ocurrido cuando estuvimos en una tienda, donde compré algunas cosas. Tras terminar nuestro recorrido (turístico), llegamos a mi hotel y me tomé el necesario descanso.

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